El Mar Menor está enfermo

Mar Menor

“Un pequeño paraíso de 22 kilómetros que si te gusta desde el primer momento, te enganchas a él”. Así es como definen la mayoría de murcianos La Manga. Este característico litoral se encuentra entre dos mares: el Mediterráneo, o también llamado “Mayor”, y el Mar Menor, aunque suelen ser conocidos como “el que tiene olas y el que no”.

Este sitio siempre ha sido destacado por ser un lugar de ensueño tanto para niños y adultos, como para personas de la tercera edad. Tiene numerosas zonas protegidas a su alrededor, incluyendo la única playa virgen que queda en el Mediterráneo: Calblanque. El Mar Menor siempre ha destacado por su agua cristalina y sus numerosas especies marinas, pero desde hace varios años esto ha cambiado.

Meter el pie es como pisar una ciénaga

Se lo dijeron las medusas

Las medusas siempre habían sido un compañero fundamental entre los bañistas del Mar Menor. En mayor o menor medida las personas convivían en armonía con ellas. Cuál es la sorpresa que un año aparece, sin razón aparente, una plaga de medusas.

Las picaduras se convirtieron en algo corriente, y aunque esto fomentó a que sobre todo los más pequeños aprendieran estrategias para tirarse las medusas a la cara sin causas ningún incidente, nadie advirtió que dicha plaga era un síntoma de que el Mar Menor estaba enfermando.

La solución fue instalar unas redes que acotaban la zona de baño para evitar que las picaduras estuviesen a la orden del día. Hoy siguen las redes, y siguen las medusas en mucha menor medida recluidas en una cárcel de nailon y rocas.

La peor crisis ambiental de su historia

Los vertidos de las explotaciones agrícolas, la masificación urbanística y el aumento de las temperaturas se unieron para alimentar el fitoplancton, dejando el agua de la laguna con aspecto de puré de colegio: oscuro y grumoso. Un agua, en el que años antes, se podía distinguir cada concha que había.

El Mar Menor no está muerto pero tampoco vivo

Para contextualizar es necesario saber que el Mar Menor depende de cuatro ayuntamientos: San Pedro del Pinatar, San Javier, Los Alcázares y Cartagena. En los años 80 se cambió la agricultura de secano por la de regadío. En años con muchas lluvias, todo el agua de los cultivos iban a parar a la laguna y se llenó de nutrientes alimentando el fitoplancton tanto, que se reprodujo desmesuradamente, ahogando al mar. La luz dejó de penetrar en el fondo y murió gran parte de la pradera del fondo, concretamente un 85%.

Las banderas azules que simbolizan la buena calidad del agua ya no ondean en ninguna playa del Mar Menor. La turbidez ha sido la causa de la retirada de 19 enseñas. Una de ellas en La Manga. La posibilidad de recuperación sigue existiendo, pero a muy largo plazo.

La contaminación del planeta es un tema que se encuentra a la orden del día. Cada vez más, se lleva a cabo la concienciación de la sociedad acerca de este tema y día a día crecen las asociaciones ecologistas que pretenden acabar con este problema.

Este mar ha sido como un paciente inglés, que de repente se despierta y da la cara. Antiguamente la zona era un modelo de conservación y no había playas acondicionadas. La Manga se cerraba y venían a rodar Manolo Escobar y Julio Iglesias. Entonces llegaron los rascacielos, los veraneantes, los vertidos, el fitoplancton. Y por supuesto, las medusas.

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