Fernando Jáuregui: “Fraga es irrepetible, el más apasionante de mis entrevistados”

Fernando Jáuregui (Santander, 1950) no necesita presentación: es uno de los referentes en la prensa española desde la época de la Transición. A través de personajes como Manuel Fraga o Julio Anguita ha contado la historia de España de una forma crítica pero optimista. En esta entrevista nos centramos en su alma de periodista biógrafo o, como él prefiere decir: “No tengo conciencia de ser un biógrafo de nada. Yo he escrito libros de historia de España”.

Pregunta: Usted procede de una generación de periodistas que ha marcado una época. ¿Cómo era la prensa durante la Transición?

Respuesta: Trabajé tanto para Diario 16 como para El País. Sin estos diarios y una serie de revistas minoritarias todo hubiera sido diferente. Sin ellos no hubiera sido posible un cambio así hacia la democracia, España les debe bastantes servicios: en El País mataron a dos tíos con una bomba y en Diario 16 los Grapo nos pusieron una que voló todo el piso. Era una época muy dura.

“La Transición fue una época muy dura: España debe bastantes servicios a Diario 16 y El País”

P: ¿Cómo es la evolución personal e ideológica desde el Partido Comunista a las posiciones que defiende ahora?

R: No éramos comunistas, simplemente estábamos en contra de Franco. El Partido Socialista no estaba, yo le busqué en la universidad y no lo encontré. Todo ha cambiado: Carrillo aceptó la bandera bicolor y la monarquía. Al final las cosas evolucionan, España se convirtió en una democracia normal. No se trata de ser más conservador o más liberal, yo soy más socialdemócrata. Las cosas ya no son como antes: las comunistas no son comunistas, Podemos no sabe si es de derecha o de izquierda, el PSOE y el PP pactan. Hemos aprendido a hacer democracia.

La historia de España a través de caras

P: ¿Por qué se ha interesado en su carrera por personajes concretos?

R: Hice unas prácticas en el Newsweek y siempre proponía temas al redactor jefe. Un día vino cansando de mí y me dijo: “Lo que más vende es una cara”. Solo hay que ver las portadas de esta revista o del Time. Por ejemplo, la historia del PSOE es más atractiva con una cara de Felipe González.

P: ¿Qué tenía de especial Manuel Fraga para que le dedicara varios libros?

R: Fraga era apasionante, lo más divertido del mundo. Con él todo eran anécdotas, aunque en las campañas también nos “maltrataba”. No hubo una relación político-periodista: él era un autoritario y le ponían nervioso las preguntas que hacía, pero en el fondo era una figura legendaria. Escribir sobre Fraga tenía mucha gracia: una vez discutimos porque él era muy apresurado. Se paseaba estrechando manos y en una de esas estrechó la mano a un maniquí de madera. Se lo dije y se enfadó muchísimo. No estaba de acuerdo con Fraga ni ideológicamente ni humanamente, pero era un tipo irrepetible. Probablemente el más atractivo de todos a los que yo he entrevistado.

“Le dije a Julio Anguita que le quería, pero que todo lo que decía era una incoherencia pura”

P: ¿Le afectó profesionalmente alguna de las biografías que escribió?

R: Para nada. A Julio Anguita le dije que le quería mucho, pero que todo lo que decía era una incoherencia pura. El tío se lo tomó bien, se parecía mucho a Fraga. A mí su ideología me da igual, yo tengo la mía. Si coincidiera con ellos en todo, escribiría hagiografías. Las experiencias buenas son cuando sacas un libro, sabes que a un tipo le ha molestado profundamente y te lo tienes que encontrar en los pasillos de las Cortes.

P: ¿Cómo valora el tiempo histórico que vive España?

R: Del máximo interés. Hay riesgos que se podrían haber previsto con un poco de antelación, y así estamos con Cataluña. Sin embargo, las crisis son un momento de oportunidad. Como decía Einstein: “Del fracaso se aprende y del éxito se muere”. Estamos ante la posibilidad de una segunda Transición que debe comenzar por lo territorial.

Una segunda transición

P: ¿Y personalmente qué cree que va a ocurrir?

R: Tengo tendencia a ser optimista, pero de pronto ves que gana Trump, el Brexit, el viaje de ida y vuelta de Pedro Sánchez con las nacionalidades, etc. Si yo hace un año escribo una crónica sobre lo que ha pasado, me echan del periódico y me meten en un manicomio. ¿Cómo íbamos a pensar que ese grado de insensatez se iba a apoderar de nuestra vida política? Creo que no podemos estar peor, se va a reformar la Constitución porque tiene muchos agujeros. Va a haber avances: si el 23-F fue una vacuna contra el golpismo militar, esto ha sido una vacuna contra las tentaciones secesionistas.

“Afortunadamente Rajoy no ha bombardeado la Generalidad”

P: ¿Qué diferencia encuentra entre los últimos cuatro presidentes?

R: Felipe González era un estadista que se corrompió al final, Aznar también lo fue y acabó corrompiéndose políticamente. Zapatero no era un estadista, era un hombre de buena voluntad que se regeneró bastante al final. Rajoy tampoco es un estadista: tiene buena voluntad y sentido común. Es perezoso para las reformas; ha sido un buen hombre para una cierta época, pero no creo que lo sea ahora. De todas formas, ha afrontado la mayor crisis que ha tenido el Estado desde 1934.

P: Su último libro, El desengaño. ¿Qué no han comprendido la izquierda y la derecha?

R: España ahora es una Monarquía con un buen rey que da estabilidad. No me quiero ni imaginar que pasaría con un presidente de la república del PSOE y un primer ministro del PP. La clase política no ha sabido proteger la figura del jefe de Estado. El segundo problema es el territorial desde el Siglo XIX. Si leemos los artículos de Ortega y Gasset nos damos cuenta que, comparado con 1934, son los mismos hechos cambiando los personajes. Afortunadamente, Rajoy no ha bombardeado la Generalidad. El tercer problema es la desigualdad, y eso tiene que acabar. La clase política española es perezosa y timorata y, salvo en la Transición, no se ha aprovechado el momento para cambiarla.

(Con información de Nazaret Moris)

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About Nicolás Rein

Estudiante de 4º Periodismo en Villanueva C.U.

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