Mercado de la Paz, el estilo francés de la capital

Las 9 de la mañana es hora de trabajar, o eso es lo que se ve en un mercado de Madrid. Mientras el sol de un frío día de otoño termina de salir, los trabajadores del mercado, y “oficinistas” (como los llaman los vendedores) de la zona, están preparados en sus puestos para comenzar otra jornada laboral. Una pequeña entrada de carruajes, hoy día de clientes, es el recibimiento que da el  Mercado de la Paz, uno de los más conocidos y elegantes de la capital y situado en pleno barrio de Salamanca. Varios puestos de vino y jamón gourmet, así como bares, fruterías coloridas o vendedores de noticias dan paso al edificio color carmesí que alberga calidad, elegancia y tradición.

El mercado ofrece la posibilidad de poder llevar a casa los productos frescos, tomar un café y un croissant, comprar un queso francés y unos raviolis italianos, o directamente llevarte un pollo recién asado. También se han adaptado a las nuevas tecnologías y dispone del servicio Amazon Prime Now, que consiste en la entrega, en menos de una hora, de toda variedad de productos para los clientes de Amazon Premium que compran en el mercado. La amplia variedad de posibilidades es lo que caracteriza al mercado. Destacan los nombres de los establecimientos en francés, como es el caso de Mama Framboise, La Boulette u Oh Délice. Así mismo la solera de nuestro país está presente en nombres como Casa Dani o Cebreros.

El día a día

La mañana comienza rutinariamente. Unos descargan fruta, empiezan a preparar desayunos o llevan desde las 6:30 am. de la mañana cocinando, como es el caso de Teresa, que alimenta con su especialidad (tortilla de patatas) al barrio y trabajadores de la zona y dice que “hay que reservarlas con varios días de antelación, muchos clientes se enfadan cuando llegan y no quedan”, porque hay que resaltar, este mercado está muy frecuentado por los trabajadores y vecinos de la zona.

Ascensión lleva en el mercado toda la vida. 30 años cocinado para dar a sus clientes lo mejor de la cocina española. Cuenta que su especialidad son los arroces, la caza y los callos. Muy típico de Madrid. No duda en expresar su opinión con respecto a la competencia de mercado y dice que eso “les molesta un poquito”, ya que en su bar-restaurante, Cebreros, ofrecen calidad y productos de la región, mientras que su compañera del puesto de enfrente presenta productos congelados de origen argentino para cocinar y ofrecer al público.

Tras treinta años en el mercado, la competencia nos molesta un poquito

No hay que dejar de resaltar la dimensión internacional del mercado; ya no solo de los citados puestos franceses, que aportan al mercado el mítico savoir faire, con la elegancia de los productos y el arte de los puestos; sino artículos mejicanos, venezolanos, como La Despensa, e incluso japoneses. Como comenta Juan, de La Boulette, sus productos de alta gama, tanto españoles, como internacionales, son muy demandados por los clientes. “Sobre todo quieren jamón ibérico español, y productos franceses”, explica, y añade que, junto a otros compañeros, “viene gente de todo Madrid, y turistas, a comprar nuestros productos”. Porque el Mercado de la Paz se caracteriza por eso, por el saber hacer las cosas bien, y ofrecer  a sus clientes lo mejor de cada país.

“Sobre todo buscan jamón ibérico y productos franceses”

Resaltan otros puestos de alta gama, como La Alacena del Gourmet, o Conservas Sanabria, que ofrecen productos españoles de alta calidad, como es el caso de conservas del norte de España, embutidos, o la rama vitivinícola, muy aclamada en todo el mercado. Oh Délice ofrece productos gastronómicos exclusivamente franceses, como foie gras, confituras o champagne.

En el mercado se pueden encontrar varios puestos de franquicias, como es el caso de Hamburguesa Nostra, que ofrece hamburguesas de una carne inmejorable y del país. Su dependienta, Cristina, explica que “suelen venir muchos americanos, que admiran la calidad del producto”, cosa que le llama la atención, puesto que ese país se considera experto en este alimento. Mama Framboise, otro establecimiento de este tipo, con sedes por toda la capital, y que se caracteriza por la fusión de estética rústica, industrial y elegante, ofrece una pequeña representación en el mercado. Detrás del mostrador está Mayeli, que dice  que “los clientes compran lo que quieren y se van”. En esta franquicia de la empresa repostera no hay mucha relación con el cliente. También afirma que la hora punta son los desayunos.

Italia tiene un trozo de cultura en el mercado. Es el caso de Matteo Cocina Italiana. Dos de sus trabajadores son Tomasso y Francesco. Tomasso aclara que primero empezaron con la tienda de productos, elaborados por ellos en su “laboratorio de pasta”- como ellos denominan- y otros que reciben del país,  y más tarde llegó el restaurante. También ofrecen la posibilidad de llevar comida a casa preparada y lista para hacer. En cuanto a la clientela, “llegan muchos italianos que buscan cosas de su país, turistas, y también españoles”. Respecto a la competencia, afirma que son “un punto de referencia del barrio por la falta de restaurantes italianos”. Cuenta que el restaurante no es el mítico español, caracterizado por las sobremesas, sino que “es el típico donde la gente viene, come, y se va”.

Llegan muchos clientes buscando alimentos de su país

La cantidad de nombres en lengua francesa aporta cierta elegancia y estilo galo al mercado, situado en uno de los barrios más prestigiosos de la capital. De esta forma, se da un guiño al país vecino.

Así mismo el mercado demuestra su lado más solidario colaborando con asociaciones y ONGs que ayudan a las personas más necesitadas, también realizan  recogidas de alimentos perecederos, como no perecederos. Cáritas, Remar o la Asociación Pablo Ugarte son algunas de las entidades con las que colaboran.

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