Un “amish” en el siglo XXI

neoludista

Héctor Peña es, aparentemente, un joven de 25 años como cualquier otro. Tiene un grupo de amigos, practica deporte y trabaja. Sin embargo, no sabe lo que significa un tic azul, ni lo que es una historia de Instagram. Tampoco conoce los populares filtros de Snapchat, ni se hace selfies en sus viajes. Héctor es neoludista.

Sigue existiendo un minoritario porcentaje de personas que se niega a usar la tecnología

“Amish” en la sociedad más avanzada

El 96% de los jóvenes usa Internet, y la mayoría lo hace a diario. Un 83% de ellos utilizan redes sociales habitualmente. Además, un reciente estudio elaborado por el Centro Reina Sofía advierte sobre las repercusiones negativas que puede acarrear para las jóvenes el no relacionarse con el entorno digital. Consecuencias como la marginación y la exclusión social. La sociedad occidental de hoy depende de las nuevas tecnologías en casi todos los ámbitos de su vida. Para relacionarse, para viajar, para estar actualizados, para entretenerse e, incluso, para desplazarse.

Pese a esta realidad y contra todo pronóstico, en un moderno siglo XXI sigue existiendo un minoritario porcentaje de personas, entre ellos jóvenes, que se niegan a hacer uso de los avances tecnológicos desarrollados en las últimas décadas. Estos son los llamados “amish“, que lo único que comparten con el grupo etnorreligioso originado en Suiza es su estilo de vida sencillo y su resistencia a adoptar comodidades y tecnologías modernas. Algunos de este pequeño grupo lo llevan más al límite que otros, llegando a no hacer uso de la electricidad en su propia casa.

“Cuando los demás están inmersos en ese mundo yo estoy tratando de mejorar mi vida, la real”

Conociendo a uno de ellos

Héctor se define como “amish” y “neoludista” por su rechazo a los avances tecnológicos, y ha querido contar su historia para concienciar al resto de jóvenes de que no todo está detrás de una pantalla, y de que la vida real es otra. Reivindica que hay que conocerla, enfrentarse a ella y disfrutarla.

P: ¿A qué se dedica una persona que vive sin utilizar ningún tipo de Tecnología?

R: Lo cierto es que para cualquier persona que decida vivir como yo no es fácil encontrar un trabajo con el que pueda mantener ese estilo de vida. Sin embargo, yo he tenido suerte. Mi familia tenía unas tierras a las que no le daban uso, así que decidí explotarlas. Cuando terminé el Instituto me metí de lleno en ese negocio y me ha ido muy bien. Comercio con frutas y verduras, además de alquilar terrenos para establos.

P: ¿Cuándo tomó la decisión de no seguir a las masas?

R: En realidad siempre he sido reacio a las nuevas tecnologías. Cuando mis amigos utilizaban “Game Boy” yo no quería ni tocarlas, y lo mismo con la llegada del ordenador e Internet. Empezó un poco por no tener curiosidad y ha terminado siendo un principio y un valor en mi vida. Leo, escribo, me gusta saber de la vida, pero veo las redes sociales como una pérdida de tiempo inútil. Cuando los demás están inmersos en ese mundo yo estoy tratando de mejorar mi vida, la real.

P: ¿Nunca se ha planteado que su vida sería más cómoda utilizando los últimos avances?

R: Sinceramente, no. Quizás en alguna ocasión me he planteado realizar alguna búsqueda en Internet sólo por conseguir una respuesta más rápida, pero lo cierto es que no sabría ni siquiera buscar algo. Si quiero informarme acudo a libros y enciclopedias.

P: ¿Cómo es su relación con una sociedad tan modernizada?

R: Tengo amigos de todo tipo. No creas que soy un “rarito” que no sabe relacionarse. Simplemente creo que hay formas mejores de entablar una relación con otras personas. Muchos de mis amigos pierden el día metidos en sus móviles, pero eso no me impide tener un buen trato con ellos. No necesito enviarles mensajes diciéndoles dónde estoy, ya saben donde encontrarme y los lugares que frecuento. Puede parecer surrealista, pero vivir como vivo y ser como soy no me supone ningún obstáculo para estar en contacto con personas que no compartan mis ideas.

About Laura Fernández

Estudiante de 4º Periodismo en Villanueva C.U.

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