“Mi sueño era trabajar en Marca, pero recibí la llamada de Dios”

Javier Peño Iglesias

Cualquiera puede decir que cuando llegas a la universidad el futuro se plantea como algo incierto. Muchos jóvenes que comienzan sus estudios universitarios se pasan gran parte de sus años lectivos sin estar seguros de lo que quieren. Para Javier Peño Iglesias su sueño estaba claro, quería ser periodista deportivo. Nunca pensó en acabar cómo sacerdote, pero un día todo cambió, recibió la llamada de Dios.

El ex alumno del Centro Universitario Villanueva ha sido el primero en ordenase de todos aquellos que han pasado por la institución. Por ello, cuv3 ha querido realizarle una entrevista con el fin de escuchar su historia.

Una decisión importante

Pregunta: ¿Cómo decidió ordenarse sacerdote? ¿Qué fue lo que le impulsó?

Respuesta: Aunque hubo varios momentos decisivos que me ayudaron a tomar la decisión, decidí ingresar en el seminario tras comprobar que esa llamada que sentía en mi corazón daba respuesta a quién soy, a mis anhelos más profundos. Si escogiera tres realidades que me impulsaron especialmente señalaría el Camino de Santiago, la valentía en la entrega a Cristo de mi hermana mayor y el hecho de haber cumplido mi sueño de ser periodista deportivo.

P: ¿En algún momento sintió que estaba dejando a un lado sus sueños al convertirse en seminarista?

R: No. Es más, mi sueño era llegar a estar en Marca y ser periodista deportivo. Lo cumplí, así que no. Como mucho sí que diría que formar una familia era un fuerte deseo que tenía, pero es que ahora estoy llamado a otro tipo de paternidad y a poder ayudar a muchas familias.

“Los años que viví en Villanueva, a nivel personal y profesional, fueron maravillosos”

P: ¿Qué actividades de su vida fueron las que más le costó abandonar?

R: El periodismo deportivo y dejar el fútbol, pues fui técnico de categorías inferiores del Rayo Vallecano de Madrid.

A los ojos del mundo

P: ¿Cómo llevó la noticia de su iniciación su familia?

R: Unos mejor y otros peor, pero nadie me impidió tomar el camino.

“Decidí ingresar en el seminario tras comprobar que esa llamada que sentía en mi corazón daba respuesta a quién soy”

P: ¿Cree que para algunas personas puede resultar difícil de entender o por lo general se suele apoyar a los jóvenes que se inician al sacerdocio?

R: No creo que haya demasiado apoyo. Las comunidades cristianas no terminan de comprender que un seminarista, por ejemplo, es responsabilidad de todos. No se puede caminar solo en esta vida. En mi caso sí tuve ayuda de otros sacerdotes, gracias a Dios. En cualquier caso, lo que la gente no termina de entender es que un joven que para ellos tiene un porvenir y unas posibilidades, lo deje todo para ser sacerdote.

Experiencia como alumno

P: Es el primer ex alumno del Centro Universitario Villanueva que se ordena sacerdote, ¿Villanueva ha supuesto un elemento determinante a la hora de decidir iniciar un camino alternativo al que se planteaba cuando entró allí?

R: Los años que viví en Villanueva, a nivel personal y profesional, fueron maravillosos. A la universidad le debo, además de una formación humana, la oportunidad de haber cumplido mi sueño de ser periodista deportivo, algo que fue determinante. Creo que soy tan soberbio que el Señor no me llamó hasta que había alcanzado mi sueño. De hecho, el día de mi graduación no pensaba ni por asomo que acabaría ordenado.

“El día de mi graduación no pensaba ni por asomo que acabaría ordenado”

P: ¿Qué consejo daría a los jóvenes que están pasando por el proceso de tomar la decisión que usted tomó en su día?

R: Que vale la pena jugársela por Dios. Si quien nos ha creado y conoce mejor que nadie nos llama, es porque ese camino de entrega ensanchará nuestro corazón y capacidad de amar y ser amados hasta niveles insospechados. Si sienten la llamada deben buscar un sacerdote y contárselo, y así ser ayudados en el proceso que debe verificar toda vocación.

About María Aparicio

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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