De la mar el taiyaki y de la tierra el helado

Madrid es una ciudad variopinta. Por sus calles podemos encontrar de todo y de todos los lugares. Malasaña cada día está más de moda y cada vez negocios más peculiares. Salimos del metro de Tribunal y nos dirigimos hacia la Calle Velarde 2, donde nos recibe Luis Aliff, socio y fundador de Wearelapecera, un nuevo concepto de heladería que aterrizó en la capital hace menos de dos meses.

Aliff es un venezolano que aterrizó en España  hace seis años. Tenía ganas de montar algo relacionado con el mundo de la gastronomía, ya que es cocinero. Su hermano Miguel Aliff, junto a su chica, Giussepina Palladino viajó a Nueva York y allí descubrieron los taiyaki, un pastel de origen japonés que se rellena de helado. A su vuelta a España le contaron a Luis Aliff la idea y decidieron montar entre los tres este nuevo proyecto.

De Japón a Malasaña

“No esperábamos tanta afluencia de público asiático”, afirma entusiasmado Aliff. Desde que abrieron sus puertas no han parado de recibir público extranjero. Asegura que principalmente japonés, que han conocido su heladería a través de blogs de turismo de su país. Los sabores de los helados en su país de origen no son tan innovadores, algo que asustaba a los hermanos Aliff y a Palladino. En su carta podemos encontrar sabor de Té Matcha, Caramelo Salado o el típico chocolate o vainilla.

“No esperábamos tanto afluencia de público”

El pez es el cucurucho donde ponemos nuestro sabor favorito de helado y puede ser pez de vainilla o pez de chocolate. Esta base en su país de origen es un poco insípida. “Cambiamos un poco la receta y la hicimos más dulce. Teníamos miedo a que la gente que conocía el producto lo rechazase”, cuenta el cocinero agradecido tras ver que esto no había pasado.

Producto artesano

“Todo es artesano y producto propio, made in Malasaña”, sentencia orgulloso Luis Aliff, que ha hecho una mezcla de helado Matcha justo cuando hemos llegado. Todo es artesano, hecho en la misma calle Velarde. Todos los helados se pueden acompañar con toppins variopintos, como algodón de azúcar, galletas, o siropes de cualquier sabor.

“Todo es made in Malasaña”

Con información de María Quintanilla

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