Fernando Ónega: “Suárez era difícil de llevar por un cauce informativo normal”

Fernando Ónega

Dicen que la experiencia es un grado y que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Claro ejemplo de ambos refranes es el periodista Fernando Ónega, de carácter templado, irónico y osado. Además, es gallego (nacido en Pol, Lugo). Con el paso del tiempo se ha ganado un hueco en la opinión y el análisis político, donde es referente. Su vocación periodística empezó gracias a la sacerdotal, que lo llevó a publicar -a los 13 años- su primera entrevista con el director espiritual del Seminario de Lugo en el periódico La Noche, de Santiago de Compostela.

Del seminario a Madrid

Desde un sofá del hotel Miguel Ángel, donde hace un alto antes de seguir con su frenética actividad periodística, repasa con cuv3 su trayectoria y analiza el transcurso político desde la transición hasta nuestros días. De pequeño, del periodismo le despertó la atención leer las columnas del Progreso. “Todas terminaban igual. Eso me intrigaba y me llamaba la atención, porque cuando yo escribía no conseguía que terminaran igual”, narra el periodista. Luego, “como casi todos los aldeanos de la época”, entró en el seminario. Probó suerte entrevistando a misioneros y lo terminaron echando. Tras ganarse -con 16 años- una página semanal en el Progreso como entrevistador, cogió las maletas y se trasladó a la capital.

“Mi fichaje como jefe del Gabinete fue fruto de una casualidad”

Allí conoció a Adolfo Suárez. “Fue fruto de una casualidad. Yo trabajaba en Arriba, periódico que dependía del ministro Secretario General del Movimiento. Entonces un día me llaman y me dicen que el ministro quiere conocerme”, cuenta Ónega. “Yo iba acojonado pensando: qué querrá el jefe. Entonces me encargó un discurso y se lo hice como buenamente pude. No supe más hasta que un día puse el telediario y me sonaba lo que había dicho”, afirma.

La personalidad de Suárez

Ese fue el comienzo de una relación que, tras varios discursos más, acabó con una llamada del presidente. “Me dijo: “Oye, déjate de coñas y vente ya para acá”. En ese momento lo más importante, que fue mi lema de actuación, era terminar con el oscurantismo de la administración pública. Era un Gabinete en el que de los tres periodistas estaba sólo yo de información”, explica el gallego. Describe su transcurso por Moncloa como “seis meses de levantamiento y otros seis de decaimiento”. ¿El motivo? “Que Suárez era difícil de llevar por un cauce informativo normal. Era muy seguro de sí mismo y creía que sabía de comunicación más que nadie”.

“Mi transcurso por Moncloa fueron seis meses de levantamiento yo otros seis de decaimiento”

Varios ejemplos de ésto que narra el periodista son: un viaje durante las negociaciones europeas y unas vacaciones polémicas. “Durante las negociaciones se le metió en la cabeza que la Presidencia del Gobierno no tenía que pagar los viajes de periodistas de empresas privadas. Entonces le dije que eso no podía ser”.  La otra historia corresponde a unas vacaciones en barco con un financiero. “La gente, que sabía historias de ese señor, empezó a llamar para contarnos que no era nada presentable. Con las llamadas hice un dossier, se lo enseñé al Presidente y me contestó: “Yo me voy de vacaciones con quien me sale de los cojones”. Después de eso empecé a decaer hasta que me fui”.

La transición: todo para bien

De la transición destaca todo para bien. “Fue un momento apasionante. Conducido con mano maestra que tuvo tres actores: El Rey, que marcó la meta hacia una democracia plena y sin limitaciones. Un autor intelectual o jurídico que fue Torcuato Fernández Miranda, redactor de la Ley para la reforma política. Y luego Suárez, ejecutor de todo”, relata con orgullo. Lo mejor que recuerda el periodista fue “el empuje de Suárez, creyendo que era posible, y su capacidad de diálogo con todo el mundo, como con Felipe González, que era más difícil que Carrillo. Y luego por parte de la oposición, durante cuarenta años exiliada, su retorno a España, sin ningún tipo de revancha, con el ánimo de ayudar y aceptar la democracia”.

“Podemos está poniendo la parte revanchista que no pusieron quienes podían en aquella época”

Una oposición, dice el periodista, diferente a la que hoy día está copando el Congreso. “Me preocupa que políticos como los de Podemos, que nacieron con la democracia, se crean que todo fue un engaño. Están poniendo la parte revanchista que no pusieron quienes podían en aquella época”.  ¿Si tuviese que comparar a los líderes de la transición –Fraga, Suárez, González y Carrillo- con los de ahora? “No estoy seguro de que haya similitudes. Fraga con Rajoy puede tener alguna ideológica de raíz, pero una diferencia de carácter absoluta. A Suárez intenta parecerse Albert Rivera y a lo mejor se parece en cuanto a ideología indeterminada. Y Carrillo no tiene ningún parecido, era un hombre pragmático y de pactos”.

De Moncloa a la radio

En cuanto a su paso por Moncloa, sólo Calvo Sotelo quiso repetir el éxito de los discursos. “Pidió que le hiciera uno y fue un desastre. Porque Adolfo hablaba como yo, estábamos compenetrados. Además, hay que ser muy osado para repetir siete veces en un discurso ‘puedo prometer y prometo’, mérito de quien lo dice, no de quien lo escribe”.

“Calvo Sotelo me pidió que le hiciera un discurso y fue un desastre”

Al día siguiente de publicarse la noticia de que dejaba la jefatura del Gabinete, recibió una llamada del director de la SER para ofrecerle un comentario en Hora 25, gracias al cual recibió un Ondas. “Luego, quince días antes del Golpe de Estado, me nombraron jefe de informativos. El 23-F me pilló en Gran Vía despachando con el Director General el pago de las colaboraciones del mes. Entonces, cuando se produce el asalto, Fontán -en un instinto inicial – dijo que había que cortar, pero yo dije que continuáramos con la programación”, recuerda el veterano periodista.

Dirigir un medio

Posteriormente pasó a COPE, hasta que en 1992 fue nombrado director de Onda Cero. Considera que los intereses que deben primar a la hora de dirigir un medio son “la información, la verdad, la investigación y la neutralidad política. Una utopía que a veces se consigue”. También hay que tener en cuenta la publicidad: imprescindible hoy día. “Con lo cual, alguna servidumbre hay ante el anunciante. En este momento existe un alineamiento fundamental de los medios. Sabes perfectamente quiénes son del PSOE, o del PP, etc. No es malo que se sepa, pero sí que la información se rinda ante esa servidumbre inevitable, cosa que prostituye la credibilidad del medio”.

About Pepe Luis Vázquez

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

Deja un comentario

*