“Aquí no nos fiamos de nadie”

Maletas, mochilas, animales de compañía dentro de sus trasportines. Unos corren porque pierden el vuelo de su vida, otros lloran tras despedir a un ser querido que ha partido a otro lugar y luego están los que sonríen en la puerta de llegadas, mientras aguardan reencontrarse con su familiar. Los micrófonos de cuv3 se han ido hasta el Aeropuerto Adolfo Suárez- Madrid Barajas, donde han sido recibidos por Jesús Casarrubios, portavoz de la Guardia Civil, para contar cómo funciona el aeropuerto.

El Estadio Santiago Bernabéu tiene capacidad para 81.044 aficionados. Si todos los trabajadores de Barajas fueran a ver un partido de fútbol a la vez, ocuparían 40.000 localidades. Dentro de este gran número de trabajadores, 650 son guardia civiles. El motivo por el que hay esta gran cantidad de ellos es porque la zona que controlan es muy amplia. Controlan lo que llaman zona aire, que abarca desde que pasamos el control policial hasta que nos montamos en el avión. Es decir, toda la zona que es restringida para el que no viaja.

El guardia nos lleva hasta una sala donde hay una gran cantidad de pantallas. “Nosotros controlamos todos los movimientos que hay en Barajas como si se tratara de Gran Hermano. Hasta cuando tomas café te supervisamos, no nos fiamos de nadie”, afirma el agente Casarrubios. En dicha sala encontramos a la Policía Nacional que controla la zona pública y extranjería. La Seguridad Privada, por su parte, supervisa la zona pública. La Policía Local de Madrid se ocupa de los túneles que pasan por el Aeropuerto en las pantallas. La Guardia Civil se encarga de la seguridad en todas las zonas restringidas del aeropuerto, así como el control fiscal de los países no comunitarios. “Todo lo que pasa en Barajas se gestiona desde aquí”, sentencia Jesús Casarrubios mientras paseamos por esta zona.

“Controlamos todo como si fuera Gran Hermano”

La Guardia Civil española es uno de los cuerpos de seguridad mejor considerado a nivel mundial. “Trabajamos con todo el mundo: Interpol, FBI, DEA…”, relata el agente, orgulloso de su trabajo. Poco a poco van innovando y haciendo que el que viene de visita se sienta más seguro y que el que viaja esté bien donde vaya.

En los últimos años se han ido haciendo nuevas incorporaciones en su modo de trabajo, como es la incorporación de la oficina OPALO, que surgió hace dos años. Se trata de un organismo que está en constante movimiento y no deja de trabajar. Ayuda, gestiona y a su vez es extensible al interés internacional. La oficina de I+D+I está en continua evolución.

“Tengo la gran suerte de tener un jefe que cree que esto es fundamental y siempre está en evolución”, afirmaba el guardia entre halagos a su superior. El agente asegura que entre terminal y terminal las distancias que existen son muy grandes, por lo que ahora la Guardia Civil se mueve en Segway, para así poder acortar tiempos a la hora de actuar.

“Trabajamos con la Interpol, FBI y DEA”

Barajas es uno de los aeropuertos más seguros de Europa. Todo esto gracias a la Guardia Civil, que vela por la seguridad de todos los ciudadanos. Realizan, además, un control exhaustivo de todo lo que entra y sala de él para que de este modo no se puedan cometer delitos contra la seguridad pública.

Todo el equipaje facturado pasa por cinco niveles de seguridad. El primero es automático, indica si hay o no exceso de peso. El segundo es por escáner, a través del cual un vigilante observa el equipaje durante un tiempo determinado. Si el vigilante detecta algo anormal, lo deriva a un tercer control, donde un agente lo recibe, mediante una imagen tomada por un escáner tomográfico, y aquí todo está seccionado como si de un TAC se tratara.

Si el guardia entiende que lo que viene dentro de ese equipaje no es algo común, tratan de hablar con el pasajero. Después de este procedimiento, si ven que es peligroso, llegamos al quinto control, que consiste en meter el equipaje en una cápsula acorazada que lo lleva fuera de Barajas, y es ahí interviene el GEDEX.

Las aduanas están supervisadas por la Guardia Civil, junto con la Agencia Tributaria. En Barajas hay un cuerpo de Seprona, que son los que llevan el tema de naturaleza y especies protegidas. Casarrubios afirma que “hay asociaciones que trafican con especies animales, por las que en España pueden conseguir 10.000€”. A las aduanas han llegado desde alijos de droga, a huevos de tucán, en Cuba valen 20€ y aquí este animal ya nacido puede costar más de 500€.

En el nivel tres de seguridad, hace unos meses se localizó una maleta con angulas donde el Cabo Ojeda supervisó, tras el escáner, un equipaje que le parecía sospechoso. Otra cosa espeluznante que llegó recientemente fue un mono disecado en una maleta. A día de hoy la productora Onza EntertainmentCropTV está emitiendo “Control de Fronteras” en D-Max donde se habla de todo esto.

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