“La asignatura de historia del arte me cambió la vida”

Un viaje a través de una línea del tiempo (1334-2017) acompañado de más de sesenta autores que, de alguna forma, han dejado su huella y contribuyen a la comprensión del innovador arte contemporáneo. Así plantea Ignacio Crespo, alumni del Villanueva C.U., su seminario en la que fue su casa. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas, pero no fue hasta tercero de carrera cuando descubrió la Historia del Arte. Asegura que esta asignatura cambió su perspectiva de la vida.

Viajó a Londres, donde además de estudiar inglés, su gran “asignatura pendiente”, dice, se empapó de arte al matricularse en Saint James y, posteriormente, Saint Martins. Finalmente volvió y alquiló un estudio para hacer lo que realmente le llenaba, pintar.

“A escribir se aprende leyendo y a pintar viendo”

Actualmente, además de realizar logotipos, portadas para periódicos o colaborar con revistas de moda, Crespo prepara una exposición cada diciembre para seguir “resumiendo información dibujando líneas”, asegura.

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En su charla ante los alumnos, sobrevoló Florencia visitando a Giotto di Bondone (primer artista que, además de conseguir realizar una circunferencia perfecta a mano alzada, firma sus obras). La siguiente parada es la Capilla Bracacci para admirar los frescos de Masaccio (padre de la pintura renacentista). El recorrido finaliza con Fra Angélico, el gran Donatello, Boticelli y Jan Van Eyck, inventor del óleo.

Se viaja también a España, con Berruguete, la perspectiva aérea de Velázquez y El Bosco. El jardín de las delicias es la primera pintura moderna. También Goya, el cual influye en Manet, Picasso y en todos los movimientos posteriores a él.

Para en Roma, concretamente en La Capilla Sixtina, para descubrir que no fue otro sino Miguel Ángel, el inventor de los andamios actuales. Después, se estudia a Rafaello, quien revoluciona la pintura. En Venecia surgió una nueva escuela: los coloristas, destacando Tiziano y Tintoretto.

Se abandona Italia para aterrizar en Alemania, con Rembrant. Innovó con el autorretrato. En París aparece Monet (inicia el impresionismo), Renoir y a Seurat, el cual emplea el puntillismo. Finalizando en Van Gogh, padre del postimpresionismo y cubismo.

Se despide a Europa para llegar a Tokio, con Housaki y Utaga quienes con su vista de pájaro influyen en el resto de artistas del mundo. En este viaje no se puede olvidar realizar una parada con Munch, Picasso o Sorolla, primitivistas, expresionistas y cubistas.

“El arte no puede ser efímero”

Crespo abandona el aula esperando que ahora sus líneas tengan más sentido, mientras cita a George Bernard Shaw: “Los espejos se emplean para verse la cara, el arte para verse el alma”. Y con dos mensajes: “El arte no puede ser efímero” y “a escribir se aprende leyendo y a pintar, viendo”.

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