El caso GAL en seis minutos

“Este libro es el resultado de ocho años de trabajo, cerca de 2.500 días de investigación, que requirieron más de 300 horas de viaje. En este tiempo, los autores superaron los 100 encuentros con protagonistas implicados de forma directa en la historia de la guerra sucia empleada y dirigida por el Estado español para combatir las actividades de la organización terrorista ETA (Euskadi Ta Askatasuna, Patria y Libertad en Euskera)”. Así empieza Amedo: el Estado contra ETA, el libro que Melchor Miralles, junto a Ricardo Arques, publicó en enero de 1989. En aquel momento, aún le quedarían siete años de investigación sobre el terrorismo de Estado llevado a cabo por el Gobierno de Felipe González y ya sabía que José Amedo acabaría en la cárcel.

Miralles, Antonio Rubio y Manuel Cerdán son tres de los principales periodistas que dedicaron cerca de quince años a investigar las actuaciones de los Grupos Antiterroristas de Liberación, el organismo empleado por el Estado para practicar la guerra sucia contra ETA.

Presiones, amenazas y sobornos

Durante sus respectivas investigaciones, los periodistas no lo tuvieron nada fácil. “Me amenazaron ETA y los GAL, entre otros, pero no quería protección ya que ponía en peligro a mis fuentes”, recuerda Antonio Rubio.

Melchor Miralles: “Intentaron matarme en dos ocasiones”

Melchor Miralles tampoco se libró de las amenazas del grupo terrorista ETA y de los GAL, pero en su caso sí necesitó protección. “Yo he vivido durante 14 años con escolta policial, es una cosa muy desagradable, pero intentaron matarme en dos ocasiones”, comenta el periodista.

A pesar del riesgo que los periodistas corrieron durante esta etapa de sus vidas, todos tenían claro que no abandonaría la investigación. “El periodismo de investigación es el más puro. Yo prefiero profundizar y buscar lo que está oculto pese a los riesgos que conlleva”, afirma Cerdán.

Según Melchor Miralles, el propio Gobierno de Felipe González coaccionó y persiguió al periodista. “Condicionó en absoluto mi trabajo”, confiesa. De hecho, el periodista recuerda una anécdota en la que el Ejecutivo llegó a calumniarle: “Le dijeron a Pedro J. Ramírez, cuando era director de Diario 16, que yo formaba parte del comando Madrid de ETA”, recuerda, entre risas, el profesional de la información.

Cerdán también menciona una anécdota interesante: “En Navidad, a la sección de economía del periódico llegaban cestas, jamones, cedés, etc., en cambio, a investigación sólo llegaban amenazas y sobornos”.

Las fuentes son sagradas

Un asunto en el que también coinciden los tres investigadores del terrorismo de Estado llevado a cabo por el Gobierno de González es la relación con las fuentes. En un caso como este, un periodista debe, más que nunca, cuidar la relación con ellas.

“En Navidad nos llegaban amenazas. A otros periodistas, regalos”

Antonio Rubio aporta la clave de las ‘ces’: “Café, cariño y constancia”. En su caso, afirma, jamás ha pagado por una información. Sin embargo, confiesa, si le han pedido dinero. En aquel momento fue fiel a sus principios: “Le dí un gintonic y poco más”.

Melchor Miralles, por su parte, confiesa que sí ha pagado por informaciones ya que considera que sus fuentes invertían su tiempo para ayudarle a comprender y verificar los documentos y, afirma, “debe ser remunerado como un trabajo”.

(Con información de Paloma Monge, Alejandra Morata y Carmen Umpiérrez)

About Claudia Kohlvelter

Estudiante de 4º de Periodismo y Edición de Medios Digitales en Villanueva C.U.

Deja un comentario

*