“Se encuentran historias periodísticas bajo las piedras”

Lucas de la Cal

Que te apunten con una ametralladora o que te retengan bajo amenaza de muerte durante todo un día es algo que pocas personas estarían dispuestas a hacer por trabajo, por mucho que les guste su profesión. El periodista Lucas de la Cal ha pasado por todas estas situaciones, anteponiendo la información sobre todo lo demás.

Ha trabajado para El Mundo y para Yorokobu (un blog que pertenece a eldiario.es), escribiendo artículos que despiertan gran interés debido al contenido y la redacción. De la Cal ha respondido a las preguntas de cuv3 sobre su vida profesional y sobre el futuro del periodismo.

P: ¿Cuál es el artículo que más has disfrutado escribiéndolo?

R: Hace dos años, en navidades, me enviaron al Sahara para recorrer con una ONG de Sevilla las aldeas más pobres del desierto. Íbamos repartiendo juguetes, ropa y comida a los niños. Mi papel fue escribir un diario del día a día de estos “Reyes Magos del desierto”. Fue una experiencia fascinante, una aventura muy bonita en la que escribía las crónicas desde la cima de las dunas.

Utilidad social

P: ¿Qué artículo considera más importante de todos los que ha redactado?

R: Para mí, el artículo más importante de un periodista es aquel en el que ayudas a alguien que lo necesita de verdad. Aquel en el que con tu pluma puedes cambiar las cosas y mejorar el pequeño mundo de ciertas personas. Como dijo Gabriel García Márquez: “Un periodismo bien entendido es capaz de dar luz a aquellos que jamás la verán”. Eso intenté hacer cuando escribí sobre como el único centro de sordociegos que hay en España estaba al borde de la quiebra por falta de financiación del Gobierno. O cómo el padre de una niña con una enfermedad rara se puso con 50 años a estudiar medicina para entender lo que le sucedía a su hija. Después de la publicación de los artículos, los sordociegos recibieron su dinero y no tuvieron que cerrar y el padre, ya licenciado, recibió financiación para estudiar la enfermedad de su hija.

Riesgo profesional

P: ¿Como periodista, cuál ha sido la situación más difícil por la que ha pasado?

R: Fue en el Amazonas brasileño, de camino a una aldea indígena llamada Mapia. Me acompañaban tres científicos suizos. íbamos en busca de los rituales amazónicos con ayahuasca, del último gran chamán y de las civilizaciones perdidas de la selva. Estábamos en una pequeña canoa atravesando el pequeño río Ipurús cuando una barca con cinco hombres armados nos asaltaron y empezaron a disparar al agua. Nos tuvieron retenidos un día amenazándonos con matarnos si no les pagábamos el dinero que nos pedían. Al final un jefe de una tribu local negoció con ellos y nos dejaron seguir nuestro camino. Algo parecido me sucedió hace cuatro años en Sierra Leona con unos guerrilleros. Nos asaltaron y nos obligaron a ponernos de rodillas mientras los más jóvenes de la banda esnifaban pólvora en nuestras espaldas.

P: ¿Qué opina que va a suceder con la prensa escrita?

R: Desaparecerá lentamente. La tirada diaria de los periódicos en papel ya no es rentable. Poco a poco, los grandes medios escritos irán pasando sus ediciones sólo al fin de semana hasta quedarse en un gran periódico en papel los domingos con infinidad de suplementos.

“Nos obligaron a ponernos de rodillas mientras los más jóvenes de la banda esnifaban pólvora”

Profesión dura pero bonita

P: ¿Qué es mejor, trabajar como freelance o para un medio?

R: Como freelance tienes la ventaja de tener libertad de movimientos, sin horarios, hacer las historias que te apetecen e irte donde quieras. Pero las piezas que cubren están muy mal pagadas. Que te paguen 30 euros por una crónica a pie de guerra en Siria es una vergüenza. Estando con un contrato fijo siempre te da la garantía de saber que tienes un sueldo para comer al mes y un ritmo de vida estable.

“Que te paguen 30 euros por una crónica a pie de guerra en Siria es una vergüenza”

P: ¿Qué consejo le daría a futuros periodistas?

R: Que es una profesión dura, muy dura, pero la más bonita del mundo. Es un oficio en el que aprender todos los días y conoces mundos que te hacen tener una visión diferente de las cosas. Yo siempre digo que se pueden encontrar historias debajo de las piedras. Sólo hay que saber levantarlas. Que ahora te contraten en algún medio es complicado, pero si tú tienes una buena historia, siempre te la van a comprar. Y es una buena forma para empezar como colaborador.

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