Jalis de la Serna: “Si llevas los problemas a casa, o te suicidas o te arruinas”

“De la calle se aprende todo. La calle recompensa. Nunca escatimes el último paseo porque tu testimonio está al final de esa calle”. Así de claro. Este es el consejo de un graduado con honores de la calle. Jalis de la Serna, periodista y reportero de Callejeros Viajeros, Encarcelados, En tierra hostil y Enviado Especial, inauguraba así las XIII Jornadas de Periodismo en el Centro Universitario Villanueva.

“Muestro lo peor de cada barrio porque es lo que los políticos deben cambiar”

De la Serna, con más de veinte años al servicio del periodismo de denuncia, ha dado voz, entre otros, a narcotraficantes en Colombia, a torturados del régimen norcoreano o a presos de Brasil. ¿Por qué muestras la realidades más hostiles, lo peor de cada barrio? Es una pregunta que oye a diario, confiesa el reportero, y siempre la misma respuesta “porque hay que cambiarlo. Los políticos deben cambiar aquello que denunciamos”.

¿Y cuando eso no ocurre? ¿Cuando no hay respuesta y se ha invertido tanto dinero y tiempo en mostrar una situación tan lamentable? El periodista afirma que hay veces en las que sí se consiguen movilizaciones, por ejemplo, se llegó a crear una asociación de presos de Latinoamérica a raíz de Encarcelados. Y muchas otras no, no llega la respuesta. “Nosotros, como periodistas, ya lo hemos mostrado. Hemos aportado nuestro granito de arena enseñando como el país más poderoso del mundo, que va de libertario, viola derechos humanos. No puedes rendirte porque tu trabajo está bien hecho y lo mejor es cuando, en la cola del súper, al día siguiente del programa, escuchas a una señora hablar de realidades sociales”, declara De la Serna.

La necesidad de hablar

Pedirle a un asesino que cuente delante de la cámara por qué mata, al ladrón por qué roba o al drogadicto por qué se pincha parece, a priori, una misión imposible. Sin embargo, ahí reside la tarea del periodista, “hacer de la entrevista una conversación, no un cuestionario”, alude el reportero. “A veces, esa gente está deseando hablar con alguien que no sea de ese círculo, que esté ‘cuerdo’, que empatice con él. No hay que ir con ansias de robarles su privacidad sino ser naturales, y quizá formulas la pregunta acertada en una conversación banal y se abren”, expone De la Serna.

“Si te llevas los problemas a casa, o te suicidas o te arruinar por ayudar”

Después de escuchar testimonios de vidas truncadas, de ver el hambre y la miseria en los ojos de un niño, de sentir el dolor de una madre que perdió a su hijo en las guerrillas, uno tiene que volver a casa. Saber conciliar el sueño después de lo vivido. ¿Se lleva esa impotencia a la casa, a la familia, a la cama…? ¿Se duerme? El periodista es rotundo, “mi trabajo es denunciar las injusticias sociales que otros elegidos deben cambiar. Claro que te afecta ver la peor cara del mundo. Sin embargo, no te puedes ir a la cama con la sensación de que el mundo es horrible porque o te suicidas o te arruinas por ayudar”.

Echarse atrás

Llegar donde nadie llega tiene su riesgo. Y la palabra riesgo va intrínsecamente ligada a la palabra miedo. A la pregunta de si alguna vez ha dejado de grabar por miedo, no llega la esperada respuesta anecdótica. “El 98% de las veces que cuentas una historia es porque te han dejado contarla. No es mejor periodista el que se expone a las balas sino el que cuenta la historia. Nuestro trabajo es contar historia no que nos agredan”, responde De la Serna.

“Hay que tener claro que si vas a denunciar una explotación de mineros, tú tienes que entrar en la mina”

Sin embargo, reconoce que no. Nunca ha dejado de abordar un reportaje por miedo a hacerlo y sabe que “uno tiene que tener muy claro que hacer un reportaje indica coraje, ánimo, e incluso, valor. No se puede explicar la situación de unos mineros que están siendo explotados, por entrar en un agujero de un metro de diámetro para obtener coltán, sin dar un paso adelante y meterse en la mina.”

Diferenciarse de los “amateurs”

Corren tiempos en los que cualquiera puede hacer una retrasmisión en directo desde su smartphone. Tiempos de cambio para el periodismo, que no sabe hacia dónde vira. Tiempos de cambio para una sociedad que se deja informar por cualquier persona.

Con la mirada fija, al frente, como si hablase con cada uno de los alumnos de periodismo del centro, Jalis de la Serna pide que, por favor, se diferencien. “Hay que distinguirse del resto, marcar las distancias a través de la rigurosidad, la cercanía y la exactitud. Enseñar a los ciudadanos la diferencia entre el intrusismo y el buen periodismo”, concluye el periodista.

Con información de Diana Fernández

(Visited 130 time, 1 visit today)

About Nazaret Moris

Estudiante de 4º de Periodidmo y RRII en Villanueva C.U.

Deja un comentario

*