Reivindicación de culturas en la MBFWM

El primer desfile de la tarde de la Mercedes Benz Fashion Week trasladó a los asistentes a la escena sevillana de los años 90, en  la que las tribus urbanas que reinaban en la ciudad se dividían en canis y pijos. La creadora de la colección “Integración” es María Magdalena, que quiere mostrar las dos polaridades, lo puro, lo racial y costumbrista, lo espontáneo,…

El espectáculo comienza con vestidos blancos de volantes que nos recuerdan a la alta sociedad sevillana. Sin embargo, continúa mezclando el color de la pureza con pantalones de chándal oversize estampados en un mil rayas azul. Encontramos abrigos de pelo, transparencias, medias de rejilla y cuero en el mismo look, siempre combinados con una par de zapatillas Vansuno de sus patrocinadores.

La diseñadora ha querido romper las barreras de estos dos grupos sociales, de manera que podemos encontrar estampados burdeos y dorados convertidos en una sudadero crop, sudaderos con chorreras blancas, faldas de volantes brillantes, chalecos con  cuellos y puños de pelo…

Mientras las modelos se mueven al ritmo de una sevillana, se reivindica que la tradición y la cultura no son un impedimento para la modernidad, ya que hemos podido ver que la fusión de estas es una verdadera maravilla.

Fly me to the moon

Amai Rodríguez presentó la colección “Fly me to the moon” con la idea de plasmar el concepto del amor imposible, amores platónicos y los que se alimentan y mantienen a pesar de la lejanía. Las luces se apagan y comienza una cuenta atrás. Cuando todo el mundo espera que aparezca un extraterrestre, nos encontramos con una de las figuras más delicadas que se han visto en esta semana de la moda. Un vestido largo estampado en color rojo y verde, combinado con arneses de cuero superpuestos y una pamela kilométrica. Esta primera parte de la colección recibe el nombre de vestidos ligeros. Algunos de ellos tienen aberturas que dejan ver los zapatos, entre los cuales encontramos desde unos delicados tacones hasta unas botas de agua.

En la apuesta de Amai Rodríguez caben desde delicados tacones hasta las botas de agua

En la segunda parte encontramos un conjunto de estilismos que rozan lo eclesiástico y extraterrestre, pasando por jerséis inspirados en los minerales y realizados con tapices de diferentes texturas. Finalmente, después de la delicadeza de esta diseñadora, que nos brinda toques asiáticos, aparecen dos astronautas con la bandera de Estados Unidos.

Esta colección se inspira, por un lado, en la mujer americana de la década de los 50, que espera desolada e impecable al hombre de sus sueños. Este es representado a través de la figura del astronauta que viaja y se sumerge en coloridos y exóticos universos llenos de vegetación, así como diferentes ornamentos florales, encontrándose a su vez, con seres extraordinarios que habitan en dicha galaxia, la cual se entremezcla y se confunde con sus propios sueños.

Con información de Lucía Martínez Sánchez

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