Salto base extremo: el mundo a tus pies

salto base extremo

Cada día miles de personas se juegan sus vidas en muchos deportes y actividades extremas: escalada, salto base extremo, puenting,… También los jóvenes son los que más realizan este tipo de deportes. ¿Qué los empuja a realizar estas actividades? La afirmación que la mayoría contestan: por la sensación de adrenalina. Pero, ¿qué es la adrenalina?. Según la Real Academia Española  es una “carga emocional intensa”. No existen límites cuando se viven experiencias únicas.

Con 21 años, Javier Ramírez, estudiante de Derecho y un Máster en Bolsa y Mercados Financieros en el IEB (Instituto de Estudios Bursátiles) disfrutó de la aventura con “más adrenalina”: tirarse en paracaídas. Acompañado de sus hermanos, su prima y más amigos se dirigió a realizar una de las aventuras más deseadas entre los jóvenes de hoy en día. Hace medio año que se tiró en un pueblo de Toledo llamado Lillo, una experiencia que asegura repetir en poco más de un mes.

El salto base permite vivir una sensación única e inolvidable

Siempre le habían llamado la atención las actividades de riesgo y adrenalina, pero decidió elegir paracaidismo ya que podría “vivir una sensación única e inolvidable como es sentir la caída libre y poder realizar el salto base extremo observando el mundo a sus pies”. La altura máxima desde donde se puede lanzar cualquiera al aire son al menos 5.000 pies, equivalente a 1.524m. No se suele realizar el salto a menos altura ya que el tiempo de caída libre hasta la apertura del paracaídas sería demasiado limitado. Tampoco se comienza a saltar a más altura por la necesidad de ir equipado con bombas de oxígeno. En un salto tándem, la altura de apertura del paracaídas suele ser entre 1500 a 1800 metros. No obstante, con saltadores profesionales la apertura se produce a los 1000 metros.

Sensaciones

Un deporte hecho para los amantes de la adrenalina. La idea del salto base extremo desde una avioneta suele crear sensaciones de miedo y terror. Sin embargo en muchas personas crea una serie de emociones inolvidables e incomparables.

“Al principio sentía curiosidad, incertidumbre y nervios. Durante la caída fue una descarga de adrenalina brutal. A medida que iba ascendiendo en la avioneta iba sintiendo la emoción del riesgo. Una vez que me tiré en caída libre alcanzando los 220 km/h a 4.000 metros del suelo sentí un flash impresionante. Cuando estaba en el suelo mi cuerpo entero temblaba por la descarga de adrenalina. También me dolía un poco la cabeza por el cambio de presión. Aún así, en ese mismo momento decidí que en cuanto tuviera la oportunidad, volvería a saltar de nuevo”, asegura Javier.

Dónde saltar

¿Cuáles son los mejores lugares para saltar? Entre los lugares favoritos de los amantes de esta actividad se encuentran Nueva Zelanda, Dubai o Suiza.

Taupo, situado en Waikato, en la isla norte de Nueva Zelanda se puede observar la naturaleza en estado puro. Allí también se pueden realizar otras actividades como barranquismo o Kayak. Para los que prefieren tener las montañas y contemplar los glaciares debajo de su barriga, sobre los Alpes en Suiza.

Recientemente, el punto geográfico preferido por todos es Dubai. En su descenso, al planear se puede ver: una península artificial flotante, los edificios más alto del mundo, las playas privadas, y el archipiélago de las Islas del Mundo.

Este emirato situado en la costa del golfo Pérsico es también uno de los destinos que Javier Ramírez tiene en su lista pendiente. En la capital española existen millones de posibilidades para saltar desde una avioneta. Dos opciones son las posibles: realizar un curso o tirarte una vez nada más. Los cursos suelen consistir en varios saltos y su finalidad es poder saltar uno sólo sin la necesidad de ir enganchado a un instructor, los precios oscilan sobre 500€.

La segunda opción y más común, es saltar únicamente una vez acompañado de un profesional a tus espaldas. Hay varias posibilidades, dependiendo de las alturas y las extras que uno desee añadir. El precio medio suele ser 250€.

Obligaciones

Sin embargo, no todos pueden disfrutar de esta actividad. Existen una serie de requisitos que se deben cumplir, tales como el peso o la altura. Se impide realizar el salto base extremo a personas con un peso superior a los 90 kilos y cuya altura sea superior a los 2 metros, es decir, el IMC (Índice de Masa Corporal) no debería ser superior a 30.

La edad mínima para saltar, depende de la empresa contratada. Algunas de ellas, exigen la mayoría de edad mientras que otras a partir de los siete años podrían realizarlo únicamente con la autorización de los padres o tutores legales. Asimismo, se impide el salto si en los últimos días se ha donado sangre. También si se ha realizado alguna otra actividad en las que se haya producido un cambio de presión, como por ejemplo submarinismo con botella. Estos aspectos deben ser comentados al profesional que acompañe. Así, este tomará las medidas oportunas o decida si se puede realizar el salto o no.

(Visited 131 time, 1 visit today)

About Alba Vila

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

Deja un comentario

*