Punto y final a los 310 días perdidos de Mariano Rajoy

Todo se sabía. Había un horario pactado y público en el que se anunciaba la noticia. Pero había que esperar para que fuese oficial, y estar alerta ante cualquier imprevisto que en todo momento fue improbable. Cada dirigente dio ordenes a los suyos de lo que hacer en el parlamento, no había espacio de regate ni jugadas aleatorias. Esta vez todo estaba escrito, hasta en las calles, en las pancartas.

Mariano Rajoy iba a ser presidente del gobierno después de 310 días en funciones. Pero dentro de la colección de normas legislativas de la política, hay que seguir un orden, y quedaba una sesión de investidura histórica antes de que el dirigente popular se apuntase otros cuatro años a La Moncloa.

Dentro del Congreso todo corría. Ascensores abarrotados de políticos. Cámaras, presentadores y redactores recorrían los pasillos buscando la noticia, algo que no fuese que Mariano Rajoy iba a ser presidente, porque eso ya se sabía. Eso que ya no suponía ninguna novedad quedó en un segundo plano. Unidos Podemos y el PSOE robaron el protagonismo al que todavía no era presidente.

Más de 6.000 manifestantes rodearon el congreso para alejar cualquier atisbo de aceptación de lo que allí dentro estaba ocurriendo. Pancartas contra las “élites” y cualquier tipo de poderío político o empresarial. Los manifestantes  se atrincheraron en la calle Cedaceros donde todo vibraba, aunque era un día de mero trámite porque el PSOE decidió acatar la orden de la gestora en el Comité Federal.

“Rajoy es presidente porque el PSOE asumió su responsabilidad”

Durante la investidura, el tiempo pasaba deprisa, cinco minutos para cada ponente. Mariano Rajoy repitió lo que ya dijo el 20 de diciembre, el 26 de junio, el 2 de septiembre y el 26 de octubre entre investiduras y elecciones. Un resumen, sin entrar en polémicas ni debates, porque ya se había dicho todo. Albert Rivera, que dio su abstención junto a los suyos, le advirtió de que estaría vigilante en cada momento, cada paso, porque la cuerda ahora era muy fina y dentro de los excelsos principios de los que presume el partido que vetó a Rajoy,no incluye la corrupción popular que ha campado sin respetos por toda la geografía española.

Antonio Hernando fue el que puso voz a todas las losas arrastradas en su partido entre dimisiones, comités federales y gestoras, y allí en la tribuna, con un orgullo socialista sumergido porque también iba a abstenerse, dijo que Rajoy iba a ser presidente porque “el PSOE ha asumido su responsabilidad” y otros tantos titulares que por necesidad tuvo que dar, por orden de la gestora, y porque él si estaba ahí y no Pedro Sánchez.

Pablo Iglesias, que se mantuvo dentro de la cámara durante toda la sesión, criticó la corrupción de Mariano Rajoy y afirmó que “se han asentado las bases para que Podemos gobierne”. Y el show continuó, el guion se cumplió religiosamente. Hasta que llegó la hora. Las votaciones.

19:55, las votaciones comienzan. Ciudadanos se abstiene. Podemos se regocija en su “no” y arranca el espectáculo que todo el mundo esperaba. Entre votos de abstención y en contra, los nombres empiezan a salir a la palestra pero no se sale nada de lo que había estipulado antes de empezar y 64 diputados socialistas se abstienen bajo la frase “por imperativo abstención” y 11 rompen la disciplina de voto. Desde Zaida Cantera hasta Meritxell Batet con la firme convicción de que no traicionarían a su partido.

Pero eso ya era indiferente, la profecía se había cumplido oficialmente y con juramento ante la cámara, Mariano Rajoy es presidente del gobierno.

310 días perdidos

Después de vetos, enfrentamientos mediáticos, tropiezos en pantalla, después de que irrumpan dos partidos nuevos, de que Rita Barberá tenga que ir a declarar al Tribunal Supremo, de que el nombre de Bárcenas salga a la palestra en cada estrategia del contrario, de que un ministro apareciese en los Papeles de Panamá (Soria) y que después fuese propuesto fallidamente para ocupar un cargo en el Banco Mundial. Después de que Correa airee todas las intimidades de sus triquiñuelas en Génova con la cúpula del PP. De que Rivera tuviese que quitar de sus filas a Jordi Cañas por estar imputado. Después de que el PSOE se divida y se quede sin secretario general y de que Monedero salga ficticiamente de la primera plana de Podemos.

Después de 310 días perdidos, Mariano Rajoy vuelve a la presidencia de forma oficial pero esta vez sin todas las cartas en su poder.

About Diana Fernández

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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