Óscar González: “A las vacas no se les inyectan hormonas para que produzcan más leche”

Desde que en 1994 la empresa Monsanto lanzara al mercado el POSILAC, unas inyecciones de hormonas que hacía que las vacas produjeran más leche, perjudicando su salud y la salud de los consumidores de leche, la Sociedad está convencida, cuando se pregunta a los ciudadanos sobre el aumento del volumen de producción de las vacas, de que estos niveles se consiguen a través de la inyección de hormonas. También existe la opinión generalizada de que la leche con la que crecieron generaciones anteriores era de más calidad que la que se produce y consume en la actualidad.

Sin embargo, esto no parece ser cierto. Según Oscar González Recio, científico del Departamento de Mejora Genética Animal del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), a pesar de que la producción de leche ha aumentado en los últimos 35 años de 19 litros a 35 litros de leche por vaca al día, esto se ha conseguido, no por la inyección de hormonas, si no a través de la selección genética.

La producción de leche ha aumentado en los últimos 35 años de 19 a 35 litros de leche por vaca al día

Por otro lado, González Recio confirma que el suministro de antibióticos a las vacas y la alimentación de las mismas a través de piensos no controlados es algo que está totalmente prohibido en toda Europa.

La selección genética se realiza a partir del análisis de muestras de sangre o de pelo de los rumiantes nada más nacer. El procesado de la información del ADN procedente de dichas muestras se realiza mediante la aplicación de algoritmos complejos  que permite averiguar qué animal es el óptimo para su reproducción atendiendo a variables como capacidad de producción de leche, resistencia a las enfermedades o adaptación al entorno.

De esta forma, sólo los mejores se reproducen con los mejores, consiguiendo que la raza evolucione en un sentido óptimo.

Gases de las vacas y efecto invernadero

Otro de los problemas en los que se está investigando en este departamento del INIA es el relacionado con la emisión de gases de efecto invernadero a la atmosfera. Aunque es cierto que los rumiantes emiten gases nocivos para el medio ambiente, estos no representan más del 3% del total de las emisiones. Sin embargo, sí que es motivo de preocupación y de estudio, ya que el poder de calentamiento de estos gases es hasta 28 veces superior al del CO2.

Por último, González Recio confirma que la leche que se consume hoy en día no es solamente de la misma calidad que la que se consumía hace años, sí no que además, su producción es aún más segura, ya que los animales son mejores y más sanos y los controles que se realizan son mucho mayores y más exigentes. Podemos, por tanto, quedarnos tranquilos.

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