Ser maestro en la Alpujarra de los años 70

“Yo estaba estudiando a Platón y Aristóteles y a los tres días estaba limpiando los mocos a los niños en la plaza del pueblo”, explica siempre Teodoro Aguilera. Él sacó una de las mejores notas en las oposiciones para ser profesor en Granada. Podría haber elegido un pueblo grande y cerca de su casa. Pero en pleno 1968 decidió dedicar su vida a la educación en la Alpujarra, una de las zonas más deprimidas de España.

“En segundo de carrera la profesora de literatura nos dijo que escogiéramos un libro, y yo cogí ‘La Alpujarra’, de mi paisano Pedro Antonio de Alarcón. Supongo que porque era corto. No llevaba ni medio librito y ya lo tenía decidido: yo quería ejercer mi profesión allí. Y dicho y hecho”. En septiembre del 68 un autobús le soltó en un bar desde el que, supuestamente, debería llegar al primer pueblo que le adjudicaron como profesor, Cáñar. “Ah sí… Allí el año pasado le pegaron al cura en la plaza del pueblo”, le comentó el camarero mientras limpiaba los vasos.

La decisión de su vida

Sin embargo, ya en 1969, Teodoro escogió una plaza como profesor en el pueblo más alto, más frío y más duro de la Alpujarra, Trevélez. Cuando llegó sólo había dos niños en la escuela. Cuando él se fue, ya en 1978, el edificio estaba lleno.

Un puñado de hombres y mujeres pelearon por sacar a aquel pueblo del ostracismo económico y cultural

Para viajar hasta la Trevélez había pocas opciones y se tardaba cinco horas en llegar hasta el lado oculto de Sierra Nevada. No hay nada entre Trevélez y el pico más alto de la península ibérica, el Mulhacén. Podías hacer autoestop, subir y bajar con el panadero que pasaba por allí cada tres días o usar uno de los coches piratas que realizaban la ruta Trevélez – Granada.

En aquella época y en aquel lugar alejado del mundo, Teodoro y un puñado de hombres y mujeres más pelearon por sacar a aquella zona y a aquel pueblo del ostracismo económico y cultural. “Hoy la gente presume de ser profesor en la Alpujarra, pero por entonces no lo quería nadie”, explica Teodoro.

Las Alpujarras es hoy uno de los grandes atractivos turísticos de la provincia de Granada, pero ha sido, históricamente, una zona áspera y dura, y es parte de la personalidad de la zona. “Los árabes vinieron expulsados de Granada a una zona inculta, en los dos sentidos, no cultivada y sin cultura”, explica Teodoro. Entonces Trevélez no necesitaba solo un profesor, sino un maestro.

Educar en otros tiempos

Teodoro se enfrentó a todos los poderes establecidos que abusaran de su posición en unos tiempos difíciles, porque al fin y al cabo, el maestro del pueblo no dejaba de ser otro de los poderes influyentes en un puñado de casas perdidas en el monte a mediados de los 70. “Al llegar el colegio no tenía ventanas, así que fui al Ayuntamiento para solucionarlo. Allí estaba el secretario con una estufa para él, así que le dije que la quería en la escuela y que, además, quería ventanas”, explica Teodoro. A las tres semanas mandaron a un inspector de educación por petición del Ayuntamiento, se tomó dos cafés en los bares del pueblo y  preguntó acerca del nuevo profesor. A las semanas la escuela tenía el calefactor y ventanas.

Teodoro se enfrentó a todos los poderes establecidos que abusaran de su posición en unos tiempos difíciles

“El pueblo ha cambiado mucho”, lamenta Teodoro. El maestro se compró la casa más alta del pueblo más alto de la montaña más alta de la península, y la compró por lo que hoy serían unos 300 euros. Hoy, a sus más de 70 años, Teodoro revisa sus fotografías antiguas mientras vuelve en un coche a la localidad granadina, en la que no solo fue un maestro, fue un referente.

Los inspectores de educación fueron otra constante en la vida del docente en la Alpujarra. “Un día salimos al campo a aprovechar la mañana y dimos una clase sobre la historia de Alemania – cuenta entre risas Teodoro – y entonces llegó un inspector y me preguntó que por qué estábamos dando la historia de Alemania”. La respuesta del maestro fue simple. Se giró hacia sus alumnos y preguntó: “¿Cuántos de vuestros padres están trabajando en Alemania?”. La mayoría de la clase levantó la mano y el inspector se fue por donde vino.

About Ignacio Alarcón

Estudiante de 4º de Periodismo en CUV. Información política, económica e internacional.

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