Jalis de la Serna: “Es una satisfacción cuando el periodismo cambia las cosas”

Jalis de la Serna le toma el pulso a la calle en cada reportaje. Se ha encontrado con personas sin capacidad para valorar hasta qué punto es importante quitar una vida y ha pasado por situaciones de máximo peligro como las vividas en Ucrania o en el Congo. Nunca se ha planteado tener que despedirse, siempre viaja con la intención de volver lo más sano y salvo posible para poder disfrutar de los suyos, pero confiesa haber renunciado a mantener una vida más estable por desempeñar este trabajo. “Lo que hago me llena tanto y tengo tantas ganas de seguir haciéndolo que no pienso en lo que queda por el camino, sino lo que he conseguido con mi trabajo y lo que espero seguir consiguiendo”, confiesa el reportero.

Es difícil, muy difícil, encontrarle en España. Esta vez está solo una semana en nuestro país, entre programa y programa, pero hace un hueco para recibir a cuv3.

“Viajo con un seguro de vida a cada reportaje”

El triunfo del entretenimiento

A pesar de los buenos datos de audiencia que han logrado Encarcelados y En Tierra Hostil, la apuesta de las televisiones españolas por emitir programas de denuncia social es escasa. De la Serna reconoce que son producciones caras y que, ni los viajes ni los seguros de vida que necesitan para desplazarse resultan baratos, pero la verdadera explicación reside en el interés del público. “La televisión ahora mismo está metida en la batalla del entretenimiento mediante programas o series de ficción. Estos reportajes, que puntualmente han tenido buena audiencia, tienen un trasfondo informativo, y realmente el público prefiere ver contenidos de entretenimiento antes que un reportaje social que te enseñe realidades del mundo que desconoces y que te puedan llegar a preocupar”, lamenta.

El cambio es posible

De cara a crear el mayor interés posible y reflejar realidades que sean comprensibles en España, De la Serna y su equipo relatan las historias con nombres propios a través de los ojos de españoles que se encuentran en países con algún tipo de conflicto. Estas personas, que han podido tener una educación o un nivel sociocultural similar al del telespectador, están encarcelados o en situaciones de peligro.

“En ningún caso pretendemos jugar al buenísmo, entendemos que los españoles encarcelados son delincuentes y que la droga es una lacra de la sociedad denunciable que hay que combatir, pero a su vez hay un absoluto desprecio por los derechos humanos, y entendemos que eso es denunciable. Una persona puede cumplir condena sin ver sus derechos humanos violados”, sentencia el reportero.

“El desprecio por los derechos humanos es denunciable”

Un nuevo proyecto

Los encuadres estratégicos elegidos para los reportajes son lugares en los que se produce una clara violación de los derechos humanos, lo que el reportero califica de “inadmisible” en cualquier parte del mundo. A raíz de la emisión de algunos capítulos, la vida de ciertas personas ha experimentado cambios: “Nuestro trabajo es hacer un reportaje lo más riguroso posible. Enseñamos realidades que creemos que son modificables con la esperanza de que tenga repercusión. Cuando ves que algo cambia es la máxima satisfacción, es poner un pequeño check en la vida, es un objetivo cumplido”, transmite Jalis de la Serna.

Bajo su semblante serio, se aprecia una persona generosa y comprometida con las injusticias sociales. Concede esta entrevista en la única semana que se encuentra en España por estar en pleno proceso de grabación de una nueva producción televisiva. “Es un nuevo programa de reportajes con claro fondo de denuncia que esperamos le interese a los espectadores”, concluye.

(Con información de Verónica Moreno)

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About Rocío Durán

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U

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