Big Food: no diga cocido, diga “esferificaciones de garbanzo”

Grandes platos, en pequeñas dosis. La cocina y el diseño se unen por primera vez para mostrarnos su lado más creativo. Una fusión perfecta y con acierto que permite a los asistentes disfrutar de 25 espacios con gastronomías de todo el mundo.

Cervezas gourmet de alta fermentación, tapas de cocido o carpaccio de lengua. Son algunos de los productos estrella de Big Food, una iniciativa desarrollada por “La Central de Diseño“, en un escenario único: el Matadero de Madrid.

“El diseño siempre ha jugado con la gastronomía. Hay que vivir con ello y disfrutarlo”

Este mercado de diseño situado en plena capital se presenta con un objetivo claro: reivindicar su relación con la cocina. “La cocina hoy en día va hacía un producto de calidad y con mucho diseño, con una gran presentación”, afirma la propietaria del “Catering Juanyta me mata!“, Juana Reinoso. Ella lo tiene claro, y por ello, está permanentemente innovando en sus productos.

Una reflexión que también comparte el reputado chef Paco Pérez, 5 estrellas Michelín. Para él, ambas profesiones van de la mano. “El diseño siempre ha jugado con la gastronomía. Hay que vivir con ello y disfrutarlo”. El propietario del restaurante “Miramar” aprovecha la ocasión para presentar su nueva creación, “Vermut Rojo Fusión” . Un licor con sabores mediterráneos confeccionado para la centenaria casa “Vermuts Miró“.

“Los ojos también comen”

Un lenguaje de sabores

Lo exótico no puede faltar. El restaurante “Santoresto” busca con su cocina generar experiencias nuevas y globales. Una técnica para la que Juliana, chef de cocina, emplea productos típicos de diferentes países. Ella asegura que a la hora de crear “el cielo es el límite”.

Desde Japón el establecimiento “Yoka Loka” ofrece una comida que tarda 2 años en elaborarse: atún seco para hervir en caldos. “Los ojos también comen”, asegura la propietaria. Y es que aquí hasta los cuadros se comen.

Dejan Dooplinhar, el esloveno que reinventa el cocido madrileño

Gelatina de caldo de cocido, carne de cocido troceada, nabos, esferificaciones de garbanzo, zanahoria fusionada en almíbar y crema de repollo entre pan crujiente. Así es como un chef esloveno de 33 años, Dejan Dooplinhar reinventa un plato tan tradicional como el cocido madrileño. Una genialidad con un diseño completamente diferente pero que conserva el sabor original.

(Con información de Bárbara Cid Rivero)

About Carlos Cañil Velasco

Estudiante de 4º de Periodismo

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