La esperanza española contra el alzheimer

Desde su despacho en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ana Martínez Gil se afana en terminar de “construir” un escudo. Su misión será, como la de cualquier otro, parar los golpes, proteger, evitar una muerte que parece inevitable. Pero en su caso, este escudo está destinado a proteger el miembro más importante y delicado del ser humano: las neuronas. Y, con ello, vencer al alzheimer, una de las principales causas de muerte en todo el mundo.

En manos de esta científica española, profesora del Centro de Investigaciones Biológicas (CSIB) del CSIC, está una de las vías más prometedoras para derrotar -¡por fin!- a esta enfermedad. Esta doctora está investigando una posible cura que conseguiría alargar la vida de los pacientes, y que los enfermos podrán disfrutar en los próximos años.

Según la investigadora Ana Martínez, la causa de la enfermedad de alzhéimer es totalmente desconocida. “El mayor factor de riesgo para padecer alzheimer es cumplir años. Una enfermedad que afecta a los mayores de 65 años, y en un 5% puede ser genético, que es el llamado alzhéimer hereditario. Esto quiere decir que si la esperanza de vida sigue aumentado, como las estadísticas dicen, (se espera que en 2050 esté en 100 años), vamos a vivir mucho tiempo pero no nos vamos a acordar absolutamente de nada”, asegura.

¿Existe una cura?

Además, la profesora del CSIC afirma que nuestro estilo de vida influye mucho, y que los factores de vida que tendríamos que evitar y cuidar para no padecer alzheimer son el estrés, tener la tensión elevada, los golpes en la cabeza, cuidar mucho la alimentación, hacer ejercicio, la relación social…

Todos nos preguntamos, ¿existe realmente una cura contra esta enfermedad? Ana Martínez Gil aclara que “a día de hoy no hay una cura eficaz. Pero sí que hay cinco principios activos aprobados que lo que hacen es mejorar temporalmente los síntomas y la memoria de los pacientes. Sin embargo, estos no detienen el progreso de muerte progresiva de las neuronas”.

Por tanto, lo que está buscando la comunidad científica son fármacos modificadores del proceso neurodegenerativo que protegen a la neurona para que no muera, es decir, para que esa muerte neuronal sea mucho mas lenta o llegar incluso a frenarla. “Solamente con que mejoráramos la calidad de vida de los pacientes durante seis años ya se estaría consiguiendo un éxito”, asegura.

Vamos a vivir mucho tiempo pero no nos vamos a acordar absolutamente de nada

Financiación privada

Pero esta científica se ha topado con un problema inesperado: a causa de la crisis se redujo la financiación para sacar adelante este tipo de fármacos, por lo que ha habido que buscar una alternativa: recurrir a inversores privados, Ankarfarma, una empresa dirigida entre otros por Ana Martínez, que nace con el objetivo de cubrir el proceso que hay entre el laboratorio y el inicio de la clínica. “Queremos cubrir con financiación privada este ‘valle de la muerte’ del desarrollo farmacéutico para que los fármacos lleguen al mercado. Nuestro objetivo es dar la posibilidad de que los mejores fármacos del laboratorio lleguen al ser humano y muestren su eficacia en él”, afirma la investigadora.

La investigadora explica que hay tres fases para desarrollar un fármaco en humanos. La primera fase consiste en investigar en voluntarios sanos. Una vez que se ha visto la seguridad del fármaco, pasaríamos a la fase dos, en la que se inicia el estudio de seguridad en pacientes. En esta fase se podría empezar a ver algún signo de eficacia. Por último, en la fase tres se desarrolla un estudio en el que se prueba la eficacia del medicamento.

En este estudio se recluta a más de un millar de pacientes de distintas clínicas y países, tanto de Europa como de EEUU. Tras esto, se presentan los datos a la entidad regulatoria a la que se debe demostrar que tu fármaco no solo es eficaz, sino que es mejor que cualquier otro que ya esté en el mercado. Esta entidad lo estudia y concede la autorización para comercializar el fármaco o no.

Desarrollo de un fármaco

El nacimiento de un fármaco capaz de curar este tipo de enfermedades es un proceso muy largo, de entre 12 y 15 años, y la inversión que se necesita para un proceso como este es muy alta, entre 1.000 y 1.500 millones de euros. Una cifra a la que la crisis impidió hacer frente y que ha llevado a Martínez Gil a crear la ya mencionada Ankarfarma, que le permitirá apoyarse en inversores de todo el mundo para poder comercializar con financiacion privada el ansiado fármaco del que se beneficiarán miles de personas afectadas por la enfermedad de alzheimer.

[Vea éste y otros reportajes en La Correspondencia de Villanueva]

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