La felicidad de un buen postre

Laura Aguyé Merayo estudió Periodismo en Villanueva C.U, pero lo que realmente le apasiona es la gastronomía. Ella recuerda cómo con tan sólo 7 años ya hacía bizcochos de yogurt subida a un taburete, y ahora este hobby se ha convertido en una página web de venta online: postresdefelicidad.es.

P. ¿Qué es “postresdefelicidad”?

R.  Se trata de un concepto de pastelería dulce y salada con envío a domicilio. A medida que fue creciendo la demanda también decidí abarcar nuevos mercados referidos al catering. Yo pensaba que lo más complicado de la cocina es la pastelería y por eso éste fue mi reto. Creía que el mundo de lo salado era más sencillo… ¡Cómo subestimé la cocina!

P. ¿Cómo comienza la empresa?

R. En 2011 había visto que mi vida se resumía en hacer tartas por placer y llevarlas de allá para acá. Todos esos pasteles no cabían en casa… Poco a poco empezaron a pedírmelos. Y cuando descubrí que ya no trabajaba sólo para mi entorno, pensé en empezar a venderlas.

Si tengo que hacer algo que se puede hacer en cualquier sitio, lo hago en una cocina

P. ¿Fue fácil renunciar a los estudios para emprender en cocina?

Lo decidí cuando descubrí que era mi verdadera vocación, que sacaba lo mejor de mí. El periodismo también lo es, y por eso estudié la carrera, pero la presión que lleva implícita era indomable. Sin embargo en la cocina esta presión no la tenía, o incluso sabía disfrutarla. Es entonces cuando me planteé dedicarme a ello. Me daba plenitud y felicidad. Hace poco estuve cocinando 26 horas seguidas, casi no salí de la cocina y apenas fui consciente.

P. ¿Qué es la cocina para usted?

Amo la cocina, es el primer pensamiento que tengo las mañanas. Me encanta ir a las clases, disfruto haciéndolo. Me absorbe, me siento totalmente abducida. Dejo de tener novio, padres, móvil, problemas… sólo tengo concentración para deshuesar el pollo que tengo delante. Y para los cuchillos, también me ando con mucho ojo con los cuchillos.

Laura estudia en “Le Cordon Bleu”, una de las mejores escuelas de cocina del mundo

P. ¿También estudia cocina?

Sí, acabo de sacarme el curso de Pastelería en “Le Cordon Bleu“, y estoy en el último curso de Cocina. Es muy duro, y no puedo faltar ni un solo día, por eso el catering ahora mismo funciona a medio gas. Cuando llegué, como novata en cocina pensaba que la paella (la buena paella), el cocido o el caldo eran cosas complicadas. Nunca pensé que en mi vida tendría que despiezar una liebre.

Prefiero agarrar una rejilla a 180 grados a que se caiga un bizcocho

P. ¿Es escrupulosa?

Lo soy, más de lo que me gustaría. Aunque si tengo que ponerme con un pato y todo lo que el pato conlleva, pues nada, a remangarse. Es un trabajo que se suda y se sufre, requiere mucho esfuerzo mental. No se estudian recetas, se estudian conceptos de cocina. Por eso un buen chef tiene que ser muy creativo, aplicar los conceptos, requiere mucha cabeza. El freno de un pastelero se lo pone él mismo.

P. ¿Su comida favorita?

R. Siempre suena un poco raro pero…el brócoli, no es broma. Me encanta lo verde. Y las galletas María, las María son mi ying y mi yang. Tampoco digo que no a un buen buey a la piedra.

P. ¿Disfruta de sus propias creaciones?

R. Un cocinero tiene que saber comer bien, pero sin pasarse. Uno que sea muy goloso es una incultura. Es como el que tiene una bodega y está todo el día bebiendo.

P. ¿Qué recomienda a los que aun no se atreven a seguir su vocación?

Todo el mundo tiene una, lo sabes cuando prefieres agarrar una rejilla a 180 grados a que se caiga un bizcocho.  Te cortas y te quemas. Les recomiendo que se corten y que se quemen, que asuman el riesgo, porque la “comida” se lo merece. Aplicado a todos los ámbitos diría que cada persona tiene algo que le mueve, le realiza y le hace más grande. 

About Manuel León

Alumno de 4º de periodismo de C.U.V. y Derecho en U.N.E.D.

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