Perlado: “Un escritor se pregunta si dos y dos son cinco”

José Julio Perlado publicó su primer artículo con 18 años y desde entonces no ha aparcado su cuaderno de notas en ningún momento. Apasionado de los diarios de Virginia Woolf o de los escritos de Balzac, tiene más de una docena de libros publicados y llega con la ilusión de presentar el último de ellos, “El proceso creador”. En él trata de reflexionar sobre la creación del arte y los cinco pasos a seguir para realizar un buen libro.

Después de crear un blog en el que escribe sobre todas las artes que le interesan y la literatura, el pasado año inauguró un taller de escritura online en el que corrige los textos de sus alumnos y por el que pretende fomentar la pasión por la literatura y por el arte de crear. Con este curso quiere ayudar a mejorar a aquellos que tengan interés por aprender a expresarse a través de las palabras.

Pregunta: Escribió varios años en diversos periódicos, como ABC. ¿Ha influido su vena periodística en sus publicaciones?

Respuesta: Sí. El periodismo y la literatura tienen muchas cosas en común, pero yo he sido más escritor que periodista. Aunque he vivido normalmente del periodismo y tienen relación, escribir libros es muy diferente a publicar en diarios.

“Un taller de escritura no te convierte en escritor, pero ayuda ante la soledad, a tener paciencia, a corregir”

P: Ha trabajado en varios países, como Francia o Italia, y también ha sido profesor en México. ¿Observó alguna diferencia entre la forma de escribir en cada país?

R: He dado clases en la Universidad de Villahermosa de Tabasco, en México. Algunos eran campesinos y otros no, pero no he notado diferencia. Aquí en Madrid también he dado clases y cursos y creo que en el fondo son como gérmenes de artistas y el artista tiene una inquietud en la que no importa el país del que venga. Son gente que quiere escribir, con unas inquietudes estéticas similares.

P: ¿Y la forma de expresarse a la hora de redactar en Francia, por ejemplo?

R: Sí, bueno, en términos muy generales se diferencia básicamente en la cultura. Francia tiene otro tipo de bases y experiencias y México tiene muy buenos escritores de este siglo. Las clases allí las daba en un parque. Al aire libre, muy temprano, estaban quince o veinte personas a mi alrededor, y estaban muy interesados en escribir. Sobre todo hay que tener una inquietud estética y de crear como en cualquier país.

P: En su nuevo libro “El proceso creador”, cita grandes autores como García Márquez o Balzac. ¿Podría citar un libro obligatorio para los estudiantes interesados en este campo?

R: Hay muchísimos, infinitos. Hay que leerse a los grandes ensayistas, a Virginia Woolf por ejemplo. Debemos leer a gente muy cambiante, no siempre García Márquez, no siempre Valle-Inclán. A mí me han ayudado escritores muy distintos, me han enseñado franceses, ingleses… Por ejemplo, con Virginia Woolf aprendí en el sentido de que ella era una mujer muy constante, tenaz con problemas de salud, pero me animaba mucho cómo luchaba por escribir, era innovadora. A principios del siglo XX hizo una novela muy distinta a lo que se estaba escribiendo, fue una mujer muy valiente, pero sobre todo me interesan sus diarios. Dostoievski y Chejov también me han influido, pero lo más importante es releer y subrayar. Cada escritor debe tener su colección, su mesilla de noche particular, aquellos libros que te llevarías a una isla desierta.

P: En su libro relaciona la literatura con otros artes. ¿Podría decirnos cómo surge la idea de crear este libro y alguna otra debilidad cultural que tenga?

R: Las artes están compenetradas, la relación de cultura, escritura, escultura y música es enorme. En el fondo es la estética en general. Van Gogh es un buen pintor y Balzac un buen escritor. Yo he escrito este libro porque a mí me ha interesado siempre el proceso creador de la gente y los artistas en general. Yo he estado horas con un escultor, viendo cómo trabajaba, o con un pintor en su estudio, por ejemplo con Benjamín Palencia, con quien pude observar cómo con las yemas de los dedos pintaba un paisaje de Toledo. Crear es igual que escribir un libro. El cine también me interesó mucho, como las películas de Federico Fellini, a las que acudía para aprender sobre el proceso desde la nada hasta la realización final. De ahí también aparece mi espíritu periodístico. Un periodista se interesa, es un hombre que ante un bailarín lo que tiene que hacer es ir a un camerino y preguntarle cómo baila. Eso lo he hecho con muchos artistas, con lo cual el proceso creador es casi siempre igual y me han servido mucho para mis libros. Por ejemplo, si yo pudiera hablar con Tolstoi le preguntaría cómo hizo Guerra y paz, porque sobre todo en momentos complicados, en un mundo difícil, la belleza atrae.

P: He leído además que algunos autores de renombre han recibido cursos parecidos al que ha creado usted para escritura creativa online. ¿Cree que es algo necesario? ¿Se puede aprender a escribir o es un don que ir perfeccionando?

R: Hay detractores de los talleres y apasionados de ellos. Yo no he ido a un taller en mi vida y he escrito mucho, pero hay muchos alumnos que tienen pasión por aprender. No convierte a la gente en escritores pero ayuda a la paciencia, a la soledad, a corregir. Yo lo que hago siempre a estimular a mis alumnos, animarlos.

“Con la poesía se aprende a aplicar las palabras como un perfume que lo concentra todo”

P: ¿Qué le ha empujado a crear este curso?

R: Ayudar, porque todas estas clases que he impartido en muchos lugares, creo que puedo aplicarlas y respetar el estilo de cada uno. Normalmente yo les doy una imagen y de ahí ellos deben crear una historia. Tienen que inventar, crear…un escritor es aquel que dice: ¿y si dos y dos son cinco?

P: ¿Podría darnos una “receta” a tener en cuenta a la hora de escribir?

R: Lo más importante es leer mucho para aprender; como decía Josep Pla, “los adjetivos deben ser eficaces, no bonitos”, no algo porque suene maravilloso será mejor. Se debe tener paciencia, claridad, pero sobre todo leer a todos los autores y aprender de ellos. Hay que aprender de los grandes, escuchar mucho a Bach, no irse a la última novedad. La poesía es muy buena para esto, es la concentración de los sentimientos, un esfuerzo de creación, se aprende a aplicar las palabras como un perfume que concentra todo.

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About Cristina Pita da Veiga

Estudiante 4º de Periodismo en Villanueva CU

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