Luis Piedrahita: lo grande está en lo pequeño

Luis Piedrahita (Foto. María Paéz)
Luis Piedrahita (Foto. María Paéz)

“Se puede ser feliz con una naranja si sabes cómo”. Esta es una de las claves de la profesión de Luis Piedrahita Cuesta. Este showman de rostro tan conocido gracias a programas como “El Hormiguero”, y “El Club de la Comedia”, entre otros, se dedica a todo lo que le gustó desde pequeño, el humor, la magia, la escritura y el cine.

Si tuviera que decantarse por algo, sería por humorista, ya que todo lo que hace “ya sea, cine, magia, o monólogos, está barnizado con el tufillo del humor”, asegura con su aguda vocecilla.
Este coruñés de 36 años basa todo su trabajo en algo muy esencial y que le diferencia de los demás humoristas, y eso son las cosas pequeñas. “Este punto de vista es ideal, me permite realizar un humor ingenuo, imaginativo, del surrealismo que a mí me interesa”, confesó a LA CORRESPONDENCIA.

El rey de las cosas pequeñas, nombre por el que también se le conoce, llegó a esta idea porque le gustaba ver desde siempre la realidad que estaba oculta, y quería copiar el punto de vista de un bebé: “Un crío descubre una cuchara y la mira durante 15 minutos”.

El humorista quería utilizar este método en sus monólogos y así hizo, tenía que descubrir cada objeto cotidiano como hacen los niños, pero con un paso más, mostrárselo al público, y que además haga gracia lo que diga. Y es que puede ser inimaginable para alguien que no conozca al ilusionista que algo tan cotidiano como una naranja puede llegar a hacerte feliz, pero sí.

Piedrahita consigue que un objeto tan simple como es una fruta se transforme en un monólogo de 15 minutos, porque “en cada rincón hay un tesoro, y esto está escondido en las cosas pequeñas”, afirmó sonriente el mago. Para conseguir esto, debe dedicarse a observar el objeto en cuestión durante todas horas, puesto que no es lo mismo la acción de pelar una naranja que exprimirla.

Luis Piedrahita usa gafas de pasta, gasta flequillo y tiene aspecto despistado, pero solo en apariencia, y según dice lleva bien la fama, puesto que él se considera “un famosillo de mierda”.”No creo que sea tan conocido”, añade. No tiene ningún reparo en quedar para hacer esta entrevista en pleno centro de Madrid, en La Casa del Libro de Gran Vía. “Es un sitio de encuentro donde siempre suelo quedar porque es conocido por todos”, asegura.

Piedrahita se considera una persona más tranquila y menos estudiada cuando se baja del escenario, pero sigue siendo igual. “Bajo revoluciones pero no hay cambio evidente”, afirma, y asegura que pasar un día con él no es nada espectacular. Se levanta, desayuna y se pone a hacer sus cosas: escribir, ir a la televisión, a la radio o al teatro.

Seguramente mucha gente se preguntará cómo hacerle reír: “Me hace reír lo inesperado, que no esté la intención de hacerme reír, o que por lo menos no se note”. Un ejemplo de esto sucedió cuando Rajoy dijo en el debate sobre el Estado de la Nación inversobres, en vez de inversores. “Fue una palabra de un nivel de humor sublime, pero no era su intención hacerlo, tendría que haberlo hecho con intención pero sin notarse, y hubiese sido más gracioso”, señala.

Entre las cosas que pueden hacerle enfadar confiesa que hay muy pocas, pero la estupidez con mala intención, definido por su boca como “la intelegentuza”, es una de ellas, ya que no soporta “ni a las personas que se hacen el tonto para hacer el mal ni la estupidez reiterada”.

El humor como terapia
“En tiempos de bonanza el humor es necesario porque te recuerda que las cosas van bien, pero en época de crisis es imprescindible, ya que necesitas a alguien que te recuerde aquello por lo que estás luchando”, expresó Piedrahita.

Debido a la crisis, el monologuista no ha cambiado mucho su show, puesto que siempre”lucho con mi espada de pan, que no hace nada, en contra de la estupidez y los tópicos”. Además, observa que el público va a verle con la necesidad de recordar algo olvidado, la risa, “es una entrega casi terapéutica actualmente”. “La gente sale mejor del espectáculo de lo que uno entra, y eso yo siempre garantizo, ya que doy herramientas muy sutiles para ser feliz”, concluye.

(Artículo publicado en “La Correspondencia de Villanueva”. Puede consultar aquí el periódico completo)

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About María Páez Sánchez

Alumna de 5º de Periodismo

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