Mamá de acogida con varita de hada madrina

Mujer de 35 años, castaña, delgada, menuda. Y madre de ocho niños. Aunque parezca difícil no lo es. Beatriz Andrino es madre de muchas de formas, lo es de forma biológica pero también de acogida de urgencia. A parte de sus dos hijos por sus vidas también han pasado seis bebés que necesitaban un hogar hasta que se decidiera su futuro.

La acogida de urgencia es una medida que proporciona a los niños que tienen que estar separados de su familia un entorno familiar, seguro y afectivo mientras se soluciona su situación y se decide si volverán con su familia, irán con una de acogida permanente o se darán en adopción.

Ayudas por acoger a un menor

Este modelo de acogimiento proporciona unas ayudas económicas a las familias que  se ofrecen para ello, pero no todas son iguales. El dinero que se recibe lo marca la Comunidad Autónoma en la que vivan, de tal forma que hay grandes diferencias entre una comunidad y otra. En Madrid por ejemplo se reciben al día 17€ por disponibilidad, 32€ por un menor, 50€ por dos menores y 65€ por tres.

En cambio en Castilla-La Mancha las cifras son muy diferentes: reciben 5€ al día por disponibilidad, 19€ por un menor, 17€ más por un segundo niño y otros 17€ por un tercero. A pesar de que estas ayudas las marca la ley no se reciben a tiempo y en ocasiones ni si quiera se reciben. “Hasta que yo no entrego al bebé no se lleva a cabo la ayuda, a lo mejor la cobro dentro de 6 meses, 7 meses… depende”, explica Andrino.

Duración media de un acogimiento

El apoyo que reciben es solo económico, ya que los juguetes, carros, material escolar, etc corre a cuenta de la familia de acogida. “El carro se me rompió y me dejó otro una vecina, la Comunidad no te da ningún tipo de material”, explica Beatriz

Los acogimientos de urgencia tienen una duración media de dos meses, pero siempre hay excepciones. “Mi primer niño estuvo conmigo siete meses y otro niño que tuvimos por vía judicial fueron seis meses los que estuvo en casa”, afirma.

La gran mayoría de las veces, cuando los menores pasan más tiempo del establecido con sus familias de acogida, es debido a errores de la administración, a fallos burocráticos y así se refleja también en uno de los “niños de Beatriz”, que estuvo siete meses con ellos por tratarse de una orden judicial y hasta que el juez no dictaminó su destino el pequeño no tomó rumbo a su nueva familia.

“Me sentía como un hada madrina”

Son muchos los bebés que pasan por las vidas de estas personas, pero nunca logran acostumbrarse a su marcha. “Es muy duro y nunca te haces a ello, al niño yo lo entregaba de mil amores pero te cuesta, siempre te cuesta”, declara.

La primera vez que se fue uno de mis chicos, se fue andando, se fue diciendo ‘mamá’, estuvo con nosotros casi un año. Me sentía un hada madrina, iba a hacer feliz a una familia que lleva ocho años esperando a un niño, pero por otro lado no sabía si lo iba a volver a ver”, dice recordando esa experiencia.

Pero no son solo los padres los que sufren. “Mi padre nunca me ha perdonado que nos metiésemos en la acogida de urgencia, porque no nos dimos cuenta que solo nos implicamos nosotros, implicamos a todos, a los padres, a los tíos, a todos, entonces es muy duro para todos”, dice mientras acaricia a su último bebé de acogida.

El miedo a que se lleven al niño

A diferencia del acogimiento permanente, en el de urgencia padres de acogida y padres biológicos no tienen ningún contacto ya que la Comunidad correspondiente no ofrece datos de ninguno como medida de seguridad. A pesar de ello siempre existe el temor de que un padre o madre biológico enfadado, por ya no tener a su hijo, decida ir a buscarle. “Te da miedo, piensas que en cualquier momento lo pueden raptar, siempre vas con ese miedo”, comenta.

Para el acogimiento de urgencia existen pocos requisitos, el primordial es que una de las dos personas de la pareja no trabaje para que pueda dedicarse plenamente al niño. En cuanto a límite de edad de los padres de acogida no se específica nada al respecto, ni la ley ni Beatriz ponen una fecha final a esta experiencia.

Lo que sí marca esta última, como condición para el acogimiento, es la maternidad: “Si no se es madre es mejor no acoger, no por que no vaya a saber cuidar a ese niño sino porque cuando se va el bebé de acogida te sobra tiempo, si antes te faltaba ahora te sobra y tener más hijos te permite volcarte más en ellos para pasar todos juntos ese bache”.

La función que realizan estas familias sirve a los pequeños como vehículo para llegar mejor a su nueva familia o para volver con la biológica, pero hasta aquí no llega el límite de Beatriz. Ella, según cuenta, intenta mantener el contacto con todos para saber siempre como va cada uno de “sus cachorros”.

Muchas personas piensan que esto lo hacemos por dinero, pero no, el dinero que recibimos nunca cubre los gastos que tenemos, lo hacemos por solidaridad, por ayudar a estos niños que lo necesitan”, recuerda.

About Cloe Garcia Lacroix

Alumna de 4º de Periodismo

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