Obama vs. Romney: duelo en un hotel de Madrid

Bajo los cincuenta estados de América olía a palomitas recién hechas, como si de una sala de cine se tratara. La tradicional música yankee a cargo de un grupo de rock tronaba por toda la sala. No faltaban conjuntos tricolores con los nombres de Obama y Romney en las paredes, así como un photocall con la figura en cartón de ambos. La aparición de las bebidas,  alcohólicas incluidas, crecía según avanzaba la noche, con el fin de matar las horas muertas de espera o bien como bálsamo para los nervios preelectorales de una noche muy larga.

El Hotel Intercontinental de Madrid, en el paseo de la Castellana, acogió el pasado martes la celebración de una noche muy importante para aquellos que proceden del otro lado del charco. La Embajada Americana fue la anfitriona de una fiesta que reunió tanto a los de allí como los de aquí. Republicanos, demócratas e invitados de toda condición compartieron risas y música mientras esperaban la elección del próximo inquilino de la Casa Blanca.

Pero el protagonista de la noche no fue ni Obama ni Romney, sino Alan Solomont, embajador en España y Andorra, que supo ejercer a la perfección su papel de maestro de ceremonias. Nada más entrar en la sala acaparó la atención de los medios de comunicación y de los demás asistentes, que no dudaron en acercarse a saludar. Solomont mostró su lado más desenfadado al subirse al estrado en el cual, antes de dar su discurso de bienvenida, sacó una pequeña cámara de fotos para ilustrar aquel momento tan especial.

Desde el año 1972

La primera reunión hispanoamericana de estas características se celebró en 1972, también en el Hotel Intercontinental, aunque por aquel entonces pertenecía a la cadena Hilton. El embajador, siempre acompañado de su mujer, no dudó en agradecer a la organización todos los preparativos.

Además de medios de comunicación, en la sala se encontraban multitud de invitados, entre los cuales se localizaban hasta cincuenta alumnos, tanto españoles como americanos, con sus respectivos acompañantes. La Embajada quiso que esta fuera una fiesta en la que se propagara la unión entre ambas nacionalidades. O lo que Solomont definió como “conversación nacional”.

Carteles propagandísticos de las elecciones en Estados Unidos

Para que a los invitados no les faltara nada, a su llegada recibieron, además de un dossier informativo, chapas identificativas de cada partido. La gran mayoría prefirió no posicionarse, guardando la compostura hasta que no se esclarecieran los resultados. No obstante, hubo más atrevidos que no dudaron en declararse republicano o demócrata. También  hubo algún asistente que optó por lucir ambas insignias, como gesto de buena voluntad.

La noche transcurrió sin sobresaltos. Sobre la 1.30 de la madrugada y, cuando se empezó a hablar de una victoria de Obama en Florida, varios invitados –en su mayoría mujeres elegantemente vestidas- comenzaron a abrazarse y a celebrar anticipadamente el triunfo demócrata.

Tras la publicación de los primeros resultados, Solomont volvió a la plataforma acompañado de Obama y Romney –dos siluetas en cartón de los dos candidatos-, y tras agradecer su presencia en una noche tan larga, provocó la risa de los invitados.

El cansancio de una noche tan intensa pudo con muchos de los asistentes, que comenzaron a abandonar el Hotel Intercontinental antes de que las televisiones retransmitieran el final de los recuentos. La diferencia horaria permitió que, antes de tiempo y únicamente a falta de California –feudo demócrata-, muchos supieran casi a ciencia cierta cuál sería el partido ganador.

Pero tras una larga jornada, todos se despertaron con la misma noticia: Obama, presidente. 

(Con información de Víctor Manuel Molina)

About Alejandra García Daniel

Alumna de 5º de Periodismo

1 comments

Comments are closed.