De esclavos de nuestros padres a esclavos de nuestros hijos

Emilio Calatayud, durante su conferencia en Villanueva

El juez de menores más famoso de nuestro país ha acudido al Centro Universitario Villanueva a dejar las cosas claras. “Yo no hablo en nombre de los jueces”. Con estas palabras Emilio Calatayud ha dejado sentado que sólo iba a exponer su opinión, y así ha sido.

El magistrado relató ante los alumnos que el problema de España es lo que él denomina “complejos de joven democracia”. Uno de ellos es la “Ley de protección jurídica del menor” que dota de derechos a los menores y por supuesto de obligaciones, que la sociedad actual no reclama.

Un pacto por el menor

El juez aboga por realizar un pacto por el menor que implica a tres pilares fundamentales: la familia, la educación y la sociedad. La familia es la base, el pilar donde se fundamenta la sociedad. Con su carácter campechano explicó que “este país no tiene término medio” y por tanto “hemos pasado de esclavos de nuestros padres a esclavos de nuestros hijos”. En ese sentido, anima a los padres a no ser amigos de sus hijos, ya que si eres amigo de tus hijos les dejas huérfanos.

Siguiendo con el primer pilar, expuso un tema preocupante. Actualmente uno de los problemas más graves es el de las denuncias de padres maltratados por sus hijos. Aquí recurre al Código Civil y a su artículo 155: “Los hijos deben obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad y respetarles siempre”. También recuerda el despiste de los padres y el abuso de los derechos por parte de los menores.

Perdido el principio de autoridad

A su juicio, en la educación se ha perdido el principio de autoridad, ya que es algo que se debe aprender en la familia y por tanto se producen los incidentes que en los últimos años se han agravado en los centros educativos. Una afirmación sorprendente es que se muestra en contra de la expulsión ya que el sitio donde tienen que estar los niños es en la escuela. Por ello, hizo un llamamiento a los centros escolares para que recurran a otros métodos, algo que él ya hace.

Si por algo se le conoce a Calatayud es por sus sentencias singulares, desde limpiar la fachada del juzgado a los condenados por destrozo del mobiliario urbano, hasta recoger el botellón los fines de semana  o ayudar a tetrapléjicos  por conducir sin casco.

La importancia de reinsertar a los jóvenes

Por último, recurrió a la importancia de toda la sociedad en su compromiso con los menores. Una sociedad donde se venden “piruletas” de droga a un euro, donde la ludopatía va en ascenso y donde el próximo regalo estrella de la comunión va a ser el móvil inteligente con el que se puede realizar un  delito.

Además,  recuerda que el 80% de los menores a los que juzga no son delincuentes y por este motivo hay que reinsertarlos. También le preocupa la televisión y su mensaje de que “todo vale” y se despide haciendo un llamamiento a los padres, “a los padres ser padres”.

(Con información de Pablo Hernández)