Todas las guerras son iguales

| 17 abril, 2012

“Dirgir este programa es una responsabilidad porque es uno de los programas mito”. José Antonio Guardiola (Madrid, 1963) es director de “En Portada” desde 2008, aunque lleva vinculado a él desde 1998. Es uno de los espacios más emblemáticos y para él “imprescindible” de Televisión Española, con 25 años de retransmisiones de grandes reportajes sobre cuestiones tan dispares como “Científicos españoles en el Ártico” o “El Papa que vino de Polonia”. Su misión es preservar el legado de este programa con tanta historia para después mejorarlo dándole “un plus de actualidad” con la web y las redes sociales que, además, les aportan un valioso feedback.

Los problemas sin resolver
Su intención es “acercar las cosas que están lejanas al público”. Para eso emplea todos los recursos de la televisión,“el medio total”; pero no sólo eso, también hay una intención de concienciar sobre los problemas sin resolver de este mundo pero que “merecen la pena ser resueltos”. Por ello piensa que el periodista debe ser vehículo de denuncia para lograr una sociedad más justa.

Le gusta el trabajo bien hecho, y por eso se emplean cerca de dos meses para cada pieza. Reconoce que nunca se ha quedado plenamente satisfecho aunque han recibido muchos premios como el máximo galardón del World Media Festival de Hamburgo por “Allende, caso cerrado”, su primer reportaje como director del programa y, para él, el más memorable.

También recuerda con orgullo su entrevista, la última que concedió en vida, a “el gran personaje del siglo XX, una persona insuperable”: Nelson Mandela.
Guardiola, que imparte un curso de especialización a los alumnos de 5º de Periodismo de Villanueva, ha sido testigo de los conflictos más brutales: Bosnia, Ruanda, Irak o Afganistán. Un día su jefe le preguntó si quería ir a Ruanda. Era 1994, y su respuesta fue un sí rotundo.

Allí llegó “con el pánico escénico”, un pánico que aconseja no perder nunca. No pudo evitar sentirse conmovido al oír en un campo de refugiados el llanto de una niña que estaba sola y a la que al mirar a sus ojos vio los ojos de su propia hija. Fue consciente de que eso le había tocado a ella pero que podía haber sido cualquiera. Lloró. Inmediatamente se intentó recuperar y superarlo.

Guerras edulcoradas por los medios

Después las guerras se fueron sucediendo. “Cada una es diferente pero en el fondo todas son iguales”, dice. Todas ellas son “muy cabronas”; sin embargo, afirma que la sociedad occidental no es verdaderamente consciente de ello porque los medios “intentan edulcorarlas y una guerra hay que edulcorarla lo menos posible; es la destrucción total de la sociedad sobre todo si estamos ante una civil”.

Afganistán es para él el enfrentamiento más “particular” en el que ha estado. En 2001 pasó allí cerca de dos meses: “Había un vacío de poder, llegué a un territorio comanche en el que no mandaba nadie”.

En la casa de Bin Laden

Tuvo total libertad para ir a los laboratorios de armas químicas de Al Qaida, a los campos de entrenamiento o a la Casa de Osama Bin Laden. Eso sí, el riesgo era enorme; allí perdió la vida el periodista Julio Fuentes. Para él, tener que reconocer su cadáver fue uno de los momentos más duros de su vida profesional.

Su ritmo de trabajo es frenético y ya se encuentra preparando sus próximos proyectos. Todavía tiene muchos lugares por recorrer, personas a las que entrevistar e historias que contar, si bien el día que eche el cierre quiere hacerlo en el mismo lugar donde todo comenzó: Ruanda.

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Sección: Artículos, Entrevistas, Televisión, «La Correspondencia de Villanueva»

Sobre el autor ()

Alumna de 5º de Periodismo