Ñapas.com: cuando el fontanero es una mujer

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Mª Paz Monje y Manoli Miranda las fundadoras de ñapas.com

Manoli Miranda y Mª Paz Monje son las fundadoras de la empresa ñapas.com , creada en 2003, “una empresa de mujeres que dé trabajo a mujeres”,como ellas mismas la definen. Se encargan de realizar trabajos de fontanería, cerrajería, electricidad… No realizan grandes reformas, sino que hacen pequeños arreglos. “Nos complementamos muy bien, Manoli es muy ingeniosa y yo soy más de gestiones y papeleos”, dice Mª Paz. “fuimos conocidas, luego amigas y ahora somos como familia”, apunta Manoli.

La idea de crear esta empresa surge durante un curso para la búsqueda de empleo, “Mujeres Ausentes del Mundo Laboral”, en el que participaban las dos, y que estaba organizado por la Casa de la Mujer de Fuenlabrada. La profesora del taller propuso como ejercicio inventarse una empresa y ellas decidieron ir más allá y hacer realidad la propuesta de crear una empresa de ñapas. En todo momento contaron con el apoyo de la profesora y de la Casa de la Mujer, desde donde pudieron acceder al programa europeo EQUAL, para mujeres que quisiesen crear su propia empresa. El proyecto incluía asesorías para marketing de empresa, contabilidad, administración…

Comienza la aventura

Las dos formaron parte de la Casa de la Mujer de Fuenlabrada. Mª Paz era tesorera y Manoli era la presidenta. Esto les abrió las puertas ya que eran muy conocidas en la ciudad y les sirvió para empezar a hacer sus primeros trabajos a conocidos. Reconocen que las cosas siguieron muy bien y les contrató una empresa para hacer los trabajos menores de mantenimiento en la Residencia Municipal. Su situación cambió porque la dirección de la residencia decidió contratarlas de forma directa sin empresas intermediarias que las subcontratasen.

“Al principio cobrábamos poquito pero no nos importaba porque nos servía para aprender”, afirma Monje. También trabajan para el ayuntamiento pintando bordillos, muros o barandillas, entre otras cosas

“Nosotras hacíamos bastantes cosas en nuestras casas”, recuerda Mª Paz. La práctica fue su base y la que les ayudó a mejorar y realizar los trabajos en menos tiempo. En la residencia aprendieron “poco a poco pero mucho”.

De aprendices a maestras

Mª Paz y Manoli no sólo realizan diferentes trabajos sino que además imparten ellas mismas cursos mixtos o sólo para mujeres. El primero tuvo lugar en Pozuelo y era de un día a la semana durante seis semanas. “Era una prueba, nosotros nunca habíamos dado formación pero estábamos acostumbradas a tratar con los demás”-comenta Manoli-“no estábamos seguras si iba a salir bien”.

Aseguran que fue una experiencia estupenda que, gracias a la demanda que tuvo, duró cinco años más en ese municipio. El boca a boca hizo que también diesen cursos en Las Rozas, Majadahonda, Collado Villalba, Fuenlabrada… En Toledo llevaron a cabo el taller “Al salir del nido”, dedicado a jóvenes. “Al principio teníamos un poco de miedo porque nunca habíamos dado cursos a jóvenes, nosotras estamos acostumbradas a tener alumnos de 30 a 40 años, pero al final resultó maravilloso. Ellos estaban encantados, no faltó ninguno a clase. Todo salió muy bien”, cuentan emocionadas.

“En esta profesión hay mucho intrusismo”

Están contentas con lo que hacen y con todo lo que han conseguido pero tienen una queja: “En este campo hay mucho intrusismo y mucha economía sumergida”. Dicen que con los tiempos que corren, hay quien pinta un piso por 400 euros pero ellas reconocen que no pueden poner esos precios porque no les llegaría para pagar el material, los impuestos, la seguridad social… “Ahora todo el mundo hace chapuzas por nada, mucha gente se ha metido en esto pero no sabe realmente y como la gente se conforma con tener que pagar poco dinero… ahí está el problema; ya no se mira la calidad sino que se busca un precio barato”, replican.

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