“El premio para Obama fue acabar con Bin Laden, no con Gadafi”
Pedro Rodríguez ha trabajado durante más de 20 años como corresponsal de ABC en EEUU. Esto le ha convertido en un verdadero experto no sólo en materia estadounidense sino en todo lo relacionado con política internacional. Este miércoles visitó el Centro Universitario Villanueva para participar en una tertulia con profesores y ex alumnos del centro y concedió una entrevista a cuv3.
Pregunta: ¿Cómo se ha tomado en EEUU la muerte de Gadafi?
Repuesta: Yo creo que con alivio. EEUU se ha mantenido en segundo plano, no era una decisión que la administración Obama tenía que liderar. Aunque no haya gustado ni en Europa ni en EEUU el desenlace, sí el alivio de haber terminado con esta guerra demasiado larga, que ha dejado claro que las intervenciones a medias tienen sus límites. EEUU y sus aliados en la OTAN han hecho un despliegue aéreo naval y de fuerzas especiales muy limitado para no repetir las experiencias de Afganistán e Irak. Para resumir diría que hay un alivio de que haya terminado; EEUU está en precampaña electoral y no necesita más focos de tensión internacional de los que ya tiene.
P: ¿Se ha adjudicado Obama algún tipo de triunfalismo por haber conseguido derrocar el régimen?
R: No, no, el premio fue acabar con Osama Bin Laden, ahí fue donde se puso toda la carne en el asador, estaba todo el protagonismo y de forma deliberada todo lo que se quería hacer. En Libia ha sido todo más accidental, de segundo plano, mas teledirigido y no estaba en primera fila de lo que quería EEUU.
P: ¿Cómo se ha tomado la opinión pública en EEUU la retirada de la ayuda a la UNESCO por la aceptación de Palestina?
R: Bueno esto tiene que ver con un gran debate, grandísimo debate, que es el papel de EEUU como mediador del conflicto en Oriente Medio. El problema es que EEUU es un aliado incondicional de Israel, una de las partes enfrentadas y a la vez intenta hacer de bróker de paz en un conflicto que dura ya desde la Segunda Guerra Mundial. La retirada de la ayuda a UNESCO es parte de esa posición en la cual la administración Obama ,y lo mismo habría hecho la de Bush, quiere que el estado palestino sea producto de un acuerdo de paz genuino y viable entre palestinos y israelíes y no producto de una aceptación de facto por una resolución, y más cuando todos los asuntos que conllevan esa dificultad de llegar a un acuerdo se quedan sin solucionar. Por otro lado, EEUU se encuentra con que Israel, o al menos este gobierno, está volviendo a construir urbanizaciones de colonos en territorios que obviamente no son de ellos. Esto crea una dinámica muy potente. EEUU es claramente defensora del Estado de Israel, mucha veces en perjuicio de que se alcance solución negociada al conflicto más enquistado de las relaciones internacionales de nuestros días.
P: ¿Cree que esta decisión de Estados Unidos podría provocar una nueva oleada de antiamericanismo?
R: (Ríe) El antiamericanismo ya está todo lo producido que podría estar. La administración Obama, hay que recordar, comenzó con un discurso en El Cairo que hasta ese momento no se había escuchado. EEUU trataba a los países de Oriente Medio como una gasolinera tonta de la cual sacaban petróleo, pero lo demás…. Teniendo claro que no querían regímenes como lo de Irán. La primavera árabe es un ejemplo de los cambios que tienen que hacer o les harán. Al igual que la caída del comunismo en Europa del Este no supuso un mayor antiamericanismo no creo que ocurra con la primavera árabe.
P: Ahora que ha empezado la campaña electoral, ¿cuál cree que es el candidato más apropiado para reorientar el rumbo de EEUU?
R: (Se queda pensativo unos segundos y ríe) Bueno los candidatos no reorientan el rumbo, son los gobernantes (vuelve a reír). Obama tiene la ventaja de que aspira a un segundo mandato, de momento no tiene que competir con ningún rival en el Partido Demócrata. La pelota está en el bando republicano, que está ahora en unas primarias donde se selecciona candidato con ayuda del voto popular. La política de EEUU está muy cuantificada, viven para las estadísticas. El respaldo y rechazo a la gestión de Obama se sitúa en el 50%, junto a la tasa de desempleo que está por encima del 9%… Ningún presidente ha superado ese lastre, van a ser unas elecciones tensas. Ya dijo Obama el otro día que no van a ser tan sexys como las anteriores. Van a ser muy difíciles, les va a costar conseguir algo parecido al entusiasmo y la increíble buena voluntad y expectativas con las que llego a la Casa Blanca. Esta vez van a ser diferentes.
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