Bronceados por El Sol: así vivimos la final del Festival de Creativos

Sábado, 7.30 de la mañana, a cinco días del examen de Planificación: Juande, Nacho y yo llegamos Chamartín para coger el tren. Destino: pódium en el Festival El Sol. Laura se ha tenido que quedar atrás por motivos de trabajo pero estará con nosotros en espíritu.

Después de cinco horas de viaje llegamos a San Sebastián. ¿Qué hacemos aquí? Representamos a un grupo de alumnos de 4º de Publicidad y Relaciones Públicas de Villanueva (Juan Azqueta, Ignacio Benito, Juan de Dios Fernández, Antonio Hontoria, Borja López y Laura Searle) que nos hemos plantado en la final del Certamen de Jóvenes Creativos de El Festival del Sol con una campaña para La Caixa, y más concretamente sobre su tarjeta joven: LKXA, orientada en rejuvenecer la marca.

Las pastillas contra el dolor ajeno

Hace un día de playa y nos sorprende ver el denso tráfico de bicis y creativos con gafas de pasta en nuestro camino hacia el edificio sede del festival. Una vez en él, Juande nos arrastra a una sala de proyecciones donde se están emitiendo las piezas. Allí vemos por primera vez la que será la gran ganadora del festival, aunque en otra categoría a la nuestra: las pastillas contra el dolor ajeno.

En el segundo piso nos encontramos con una exposición de gráficas que nos fascina. Hay una serie de Cepsa con la selección española como tema que muestra una Rendición de Breda con camisetas de España. Es aquí donde nos reunimos con la avanzadilla del grupo, Juan y Borja, que llevan allí desde que comenzó el festival el jueves. Nos llevan de cañas y a comer unos pintxos. La hora se acerca.

Hay cola a la entrada cuando volvemos a escasos minutos de comenzar la gala. Nos preguntan que si hemos ganado algo para sentarnos. Les decimos que no sabemos: “somos finalistas”, pero ni idea de si hemos ganado. Nos sientan en las primeras filas cerca del pasillo por si tenemos que salir a recoger un premio.

Debajo de la pantalla de proyección han montado un decorado de un campo de fútbol con una portería. La final de la Champions comienza menos de una hora después de que termine la gala y el espíritu futbolero lo ha invadido todo: las diferentes categorías se presentan con escudos de equipos de fútbol; los anfitriones de la gala son los de Crackovia caracterizados como Guardiola y Mourinho; y nos anuncian que el partido podrá verse en la pantalla gigante cuando termine la entrega de premios.

El ganador de “Jóvenes Creativos”

No se pierde tiempo y las categorías desfilan a un ritmo vertiginoso. Sin previo aviso, escuchamos “Jóvenes Creativos”. Contenemos la respiración con los ojos clavados en la pantalla y vemos aparecer la campaña de la competencia “Generación Maldita” (y tan maldita) que ya habíamos visto en Youtube. Decepción. Realmente esperábamos ganar. Pero… “todavía podemos ganar plata o bronce, no?”. No lo sabemos, de momento solo se han repartido oros.

Llega el descanso y salimos fuera. Juande intenta levantar la moral del grupo, algo decaída. Cuando volvemos a entrar ya todo es diferente, ya sabemos que no vamos a ganar. Patricia Conde ha tomado el relevo como presentadora y seguimos viendo arrasar a McCann Erickson, la agencia del festival. Una chica argentina sube tres o cuatro veces consecutivas a por soles. Va a volver con la maleta llena.

La gala termina con una explosión de confeti sobre el campo artificial y la sala comienza a vaciarse. Bajamos al césped para hacernos unas fotos conmemorativas y una azafata se nos acerca repartiendo la típica revista que coges y tiras. Pero, casualmente, esta vez la abro y dentro busco la categoría de Jóvenes Creativos:

Bronce: Agencia Icarus; campaña Siempre Mayor. La nuestra.

Objetivo cumplido: hemos llegado al podio.

La victoria nos sabe mucho mejor porque ya no nos la esperábamos

Juan, el único del Barça, no quiere perderse el partido en la sala casi vacía. Juande y yo sorprendemos a los organizadores -y algún infiltrado- desmantelando la exposición de gráficas. Previa autorización, comenzamos a arrancarlas de los paneles y a acumularlas bajo el brazo y después, cuando son demasiadas, en una caja. Poco a poco el resto del grupo se va uniendo al saqueo de arte. Las iban a tirar todas.

Por fin nos marchamos tras un partido increíble del Barça (aunque pese reconocerlo). Nacho se jugó la vida gritando el gol del Manchester completamente rodeado de culés. Lo que sigue es la cena y la celebración que termina en la playa.

Al día siguiente a las 8 en la estación. No tenemos el trofeo -hay que comprarlo a través de la web- pero no nos volvemos con las manos vacías. El año que viene será oro.


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