Anonymous: ¿Héroes o Villanos?

| 31 diciembre, 2010

Internet es un territorio cada vez más grande y basto. Parte de él se mantiene descontrolado, anárquico y solo unos cuantos saben moverse por él como pez en el agua. Sin embargo, dada la inmensidad de la web, es difícil que estos “especialistas” se conozcan entre sí. Porque, ¿qué pasaría si algunas de las personas que más saben sobre internet se reunieran con un objetivo común?. Así nació Anonymous.

Reunidos poco a poco en una página que les aseguraba el anonimato, se fueron juntando y asumiendo una identidad común. Establecieron iconos como la máscara de Guy Fawkes que aparece en la película “V for Vendetta”, así como el característico traje vacío. De modo casi poético, finalizan sus comunicados con citas bíblicas o frases de pensadores que alegan siempre a la libertad.

CUV3 ha contactado con uno de los integrantes del grupo que ha asegurado que ellos “únicamente” pretenden hacerse oír, que la gente sepa que tienen poder y “algo que decir”. En lo referente al aspecto legal, afirmó que “en internet nada es ilegal si no te pillan”. Por ello, y después de un par de escarmientos con la brigada de crímenes online del FBI, este miembro ha aprendido a ser, valga la redundancia, anónimo.

Se declaran defensores de la difusión de contenidos, que engloban dentro de la libertad de expresión. Han desarrollado un vocabulario propio, una lista de reglas (bastante conocidas por los internautas más expertos), y algunas costumbres que terminan de definirlos como un grupo muy cerrado.

Desde su creación, ha sido un grupo bastante activo. En nuestro país se conoció el ataque contra la página de la SGAE en octubre, en el que con a acción DDoS (distribución de denegación de servicio)  inutilizaron tanto la página de esta sociedad como la del Ministerio de Cultura.

Más recientemente, han vuelto a la luz pública por la férrea defensa de Julian Assange, fundador de Wikileaks, tras su detención en Londres. Comenzó entonces la “Operación Payback”. En un principio, la operación consistió en atacar las páginas de Mastercard y PayPal cuando estas se negaron a realizar los pagos de los medios suscritos a Wikileaks.

Sorprendentemente, la operación se fue adquiriendo proporciones inesperadas. Surgieron sub-operaciones, entre otras “Leakspin” y “Paperstorm”. Con la primera, los integrantes de Anonymous traducirían gratuitamente los cables de Wikileaks a tantos idiomas como les fuera posible. La segunda consistió en llenar las calles de ciudades en los cinco continentes con carteles sobre Anonymous, Assange o Wikieaks.

Aunque algunas de estas acciones parecen categorizarles como héroes enmascarados, hay otras que demuestran justo lo contrario. El 20 de diciembre, cuando la ley Sinde aún estaba pendiente de aprobación, varios Anonymous españoles se coordinaron para realizar los ataques contra la medida. Además, distribuyeron por las redes sociales una página web, desde la que cualquiera podría ayudar a saturar las páginas seleccionadas como objetivo.

Sin embargo, un par de días después se descubrió que en el ofrecimiento había gato encerrado, ya que la página web no sólo no estaba configurada para atacar nada, sino que su único objetivo era almacenar los datos de los usuarios que la utilizaran.

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Sección: Artículos, Sociedad

Sobre el autor ()

Alumno de 3º de Periodismo

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