El héroe García entrega el mejor regalo de estas Navidades

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Todo comienza con un primer plano del soldado García, Francisco García. En medio de un terrible bombardeo, y con una mochila cargada en la espalda, el aguerrido militar ha encontrado un osito de peluche en el bosque. Después de mirarlo durante un momento, se lo coloca entre las correas de su petate. Pero el ruido del bombardeo es cada vez más intenso, y el soldado se ve obligado a abandonar su refugio y correr a campo abierto.

Ahí comienza su verdadera odisea. Las explosiones rodean al protagonista, que sortea uno tras otro todos los obstáculos en una vertiginosa carrera camino de su objetivo. Esta vez no hay un puente enemigo que tomar, no hay nidos de ametralladoras esperando. Sólo una puerta, una casa, una familia y la sonrisa de un niño al que entrega el preciado regalo: su osito de peluche.

La mirada del pequeño arranca las primeras sonrisas y un estruendoso aplauso entre el público, pero no el de una sala de cine, sino el que llenó la cafetería del Centro Universitario Villanueva. Estamos en el preestreno del corto estrella del curso 2010-11 “We are the war”, dirigido por el alumno Sergio Calleja, concebido para ayudar a recaudar fondos en el proyecto Villanueva Solidaria.

La calidad de la imagen, sumada a la pirotecnia profesional, ayudan al espectador a olvidar que está contemplando el trabajo de alumnos de la facultad, como lo demuestran la sucesión de exclamaciones entre el público que marcan el ritmo de las detonaciones.

Lluvia, madrugones, mosquitos y explosiones

Sin embargo, los espectadores apenas pueden hacerse a la idea del trabajo que han realizado los cerca de 20 componentes del grupo. Comenzando por la gestión, la inversión de los productores, la búsqueda de empresas patrocinadoras… José Fernández de la Villa, encargado de la pirotecnia, contó en todo momento con la ayuda de Jesús Marina, estudiante de 2º, y del resto del equipo.

Además, los directores tuvieron que contactar con el alcalde de la localidad madrileña de Tielmes, que ayudó con la gestión del terreno en el que se grabaría “We are the war”.

El grupo ha aguantado lluvia, madrugones, mosquitos y explosiones con mucho ánimo, y con una eficaz gestión de los recursos. Aprendieron que podían sustituir la cámara sobre raíles (carísima y complicada de conseguir) por el coche de uno de los miembros circulando por un carril bici. Sustituyeron las iluminaciones artificiales por el sol de las siete de la mañana. Compartieron attrezzo, pinturas, vehículos… Y con ello consiguieron un resultado muchísimo mejor de lo que cualquiera esperaría de un “corto de estudiantes”.

Todos los que acudieron al preestreno se dieron cuenta desde el primer segundo de película: éste no es el típico trabajo de estudiantes. Sus autores  consiguieron sacar de la nada uno de los proyectos más ambiciosos del año.

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