Así se “fabrica” un toro de lidia

El torero Morante de la Puebla toreando featured

Dejando a un lado la polémica que se ha creado con el tema taurino en Cataluña, no cabe duda de que las corridas de toros han sido siempre algo muy representativo para nuestro país. ¿Quién no se ha cruzado el famoso toro de Osborne en alguna carretera? ¿Cuántas banderas españolas tienen a este animal dibujado? Queramos o no, el toreo es una de las cosas por las que nos conocen en el extranjero. En un pasado no muy lejano, los toreros eran los que se casaban con las folclóricas, los que más fama tenían, y los más queridos por la sociedad. No obstante, una buena corrida no solo requiere un buen torero, sino también un magnífico toro.

El origen de un toro de lidia es anterior incluso a su propio nacimiento. En primer lugar los sementales, que son aquellos que se destinan únicamente a la procreación, son clasificados en función de su bravura. Además cada uno de ellos cuenta con alrededor de 50 hembras. Aquí está la parte importante del proceso. Las hembras son tentadas con caballo y capote para que ver la embestida que tienen. Una vez visto esto, se escogen a las hembras de mejor embestida y las juntan con los sementales más bravos. Esta, estará 9 meses en periodo de gestación antes de dar a luz a un verdadero toro de lidia.

La alimentación de este tipo de astados está basada fundamentalmente en piensos. Durante los 6 primeros meses de vida, se deja que la madre siga amamantando a su cría, pero ya desde el segundo mes, se le introducirán diferentes tipos de piensos en su alimentación.

Al principio, se suele introducir forrajes basados en cereales como el trigo, más tarde se añaden piensos leguminosos, de habas o guisantes. Por último, se añaden piensos compuestos, de origen vegetal y animal. Cuando son elegidos para una corrida, son alimentados sobre todo con pienso compuesto un tiempo antes de ser transportados.

Aunque parezca sorprendente, para algunos expertos el toro de lidia es considerado un animal doméstico, ya que su existencia y supervivencia depende exclusivamente de la especie humana, que es la que se ocupa de su selección y de su alimentación. Sería imposible que esta especie sobreviviera a su libre albedrío.

Antes de tener una “utilidad” exclusivamente lúdica, la domesticación de los bóvidos se inició con un fin alimenticio. De estos bóvidos se seleccionaron los bovinos con mayor “fiereza”, que en realidad eran los más complicados de manejar para la crianza, para los espectáculos populares, que más tarde dieron lugar a la tauromaquia.

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